La complejidad de llamarse Amanda

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Por: Myrna Liz Rodríguez Marrero

La estudiante de Drama, Amanda Méndez Martínez, está embargada por una sonrisa que no conoce el escondite. Su sencillez es su mejor carta de presentación y esto ha definido su éxito frente al lente. En su espacio de actriz nunca se ha impuesto frenos y se ha paseado en su corta carrera entre mujeres obsesionadas, muertas, baristas, pero sin nunca olvidarse de ser ella.

Todo comenzó cuando en tercer grado pisó las tablas por primera vez. En aquel entonces, Méndez Martínez desconocía el mundo complejo en el que se adentraba, pero esto no le impidió  audicionar. Aunque no logra recordar con exactitud cuál fue el personaje que interpretó en ese momento, si tiene claro que a sus nueve años hizo de basura en una obra teatral de reciclaje.

“Ahí entonces fue que realmente nació la pasión y las ganas de hacer teatro, cuando tenía nueve años,” señaló la estudiante de 21 años.

Ha sido esta pasión la que la ha sostenido durante años, pues a su corta edad ya cuenta en su trayectoria con siete cortometrajes, un video musical y tres comerciales de televisión. El pasado mes de febrero la estudiante de Drama de la Universidad de Puerto Rico del Recinto de Río Piedras, (UPRRP), fue sorprendida tras ser galardonada con un premio a mejor actriz. Esta distinción se dio tras la participación en el cortometraje Lapso que fue presentado en la competencia The 48 Hour Film Project San Juan. En este proyecto estuvo bajo la dirección de Diego Luciano y David Márquez. En este corto la actriz se adentró en el mundo de la obsesión, pero no dejó de ser ella, pues el personaje principal se llamaba Amanda.

“…realmente nosotros los seres humanos tenemos muchas obsesiones que no nos damos cuenta… Hacerme consciente de esas obsesiones que uno tiene en su vida cotidiana es lo que yo aprendí, a estar consciente de esas obsesiones, a acentuarlas, a explorarlas, abrirlas, desmenuzarlas, profundizar en cuanto a mi interior a mis emociones, a las cosas que yo siento, a mis miedos, mis deseos, mis pasiones…” expresó la joven.

Este trabajo ha representado un gran reto para su carrera y tras ser galardonada como mejor actriz protagonista la joven confesó que “estaba bien emocionada, de verdad, porque es que yo pasé tanto trabajo y fue tan fuerte hacer ese personaje, pero una vez lo hice como que me olvidé de eso, olvidé que yo había pasado mucho trabajo haciéndolo y cuando me premian por eso sentí “WOW, valió la pena.”

Fue en Lapso donde Méndez Martínez encontró el espacio en el que le gustaría desarrollarse más. A través de la participación en este cortometraje, el cine experimental y “todo lo que tenga que ver con la psicología, con el análisis interno del ser humano, la vulnerabilidad, un poco de suspenso, tensión,” ha pasado a ocupar su mente inquieta.  Para la estudiante, este proyecto ha representado un reto en muchos niveles personales y la ha confrontado a realidades que jamás había experimentado.

“…tuve mucho retos físicos, emocionales, mucha paciencia. Yo diría que yo crecí demasiado como persona, hubo una escena que tuve que hacer que mi mentalidad cambió por completo… en seis horas yo tuve que cambiar toda mi mentalidad para poder hacerla. Realmente he podido abrir mi corazón, abrir mi mente, abrir mi cuerpo a otras experiencias fuera de lo que a uno le enseñan… Así que me llevo un crecimiento bien grande, he crecido mucho como actriz y como persona y mi mentalidad realmente ha crecido, se ha expandido mucho desde esta experiencia”, comentó.

Entre otra de sus pasiones destaca ser cheerleader del equipo de la UPRRP. Esta experiencia llegó a su vida desde primer año de bachillerato cuando se orientó y audicionó. Este campo le ha ayudado en su faceta como artista ya que según narra “ha sido una experiencia sumamente enriquecedora porque me ha ayudado mucho con mi condición física, con mi consciencia corporal, en el cuerpo ha sido una herramienta excelente y yo no me arrepiento jamás de estar estos cuatro años en el equipo…”

No solo Lapso le ha traído distinciones a su vida. Este año viajó a Delaware para participar de uno de los campamentos más grandes de cheerleading en los Estados Unidos. Esta preparación constó de fuertes entrenamientos desde las seis de la mañana hasta casi la medianoche. El equipo de la UPRRP ganó ocho trofeos, entre ellos: primer lugar de la rutina Overall, tercer lugar de baile y segundo lugar en motions, que son los movimientos que se realizan antes de cualquier elevación o salto. Para la joven esta experiencia marcó un antes y un después ya que el equipo de la Universidad era el único puertorriqueño participando de este campamento.

Su experiencia como actriz, sin duda, ha sido una montaña rusa de emociones y un viaje sin escala a diferentes facetas de su personalidad que se han puesto en acción frente al lente. La estudiante de cuarto año de bachillerato se ha involucrado desde hace años en proyectos independientes al departamento de Drama al cual pertenece y ha puesto su talento en escena con cineastas locales que intentan, poco a poco, hacer caminar la industria de cine puertorriqueña.

“…honestamente yo entiendo que Puerto Rico ahora mismo está en un boom del cine, del teatro y del arte y yo quiero ser parte de eso. Yo quiero ayudar a que Puerto Rico se levante a hacer cosas que realmente tengan sustancia, que realmente causen una reacción en el espectador que no sea simplemente entretenimiento… mi intención es dejarle saber al público que hay gente que pasa lo mismo que ellos…” sostuvo la artista.

Cada uno de sus personajes le ha permitido analizar las cotidianidades de la vida con otro filtro y a mirar desde otro lugar la actitud con la que se enfrenta ante ciertos escenarios día a día. Pero ha sido esta última interpretación la que le ha permitido caminar por un terreno totalmente desconocido.

“…con el que más me he juquiado, realmente, ha sido este el de Lapso, Amanda. Se llama Amanda, soy yo, pero fue un reto porque es una chica que está obsesionada con otra chica y yo en mi vida personal no he tenido intereses hacia otra persona de mí mismo sexo así que ha sido un reto. Lo de obsesionarse, un poco de locura y un poco de melancolía, ese personaje realmente me ha sacado el jugo al máximo,” confesó la joven.

Ante este panorama de éxitos la artista se encamina a continuar con nuevos proyectos. Tras su participación en Lapso, le han llegado a la mesa una serie ofertas que se ha sentado a contemplar ya que está consciente que este éxito solo es el comienzo de una larga carrera que le falta por recorrer. “He conocido gente bella, gente que tiene mucho talento, gente que hace cosas de calidad, gente que tiene ganas de hacer buen trabajo y he ido a varios castings aparte de eso y me he comunicado con personas que escriben, personas que hacen cine, personas que son actores, honestamente, han sido muchas las experiencias que han surgido después del premio y después de Lapso,” afirmó.

Para Méndez Martínez la espontaneidad a la hora de tomar decisiones frente al lente es ya un hábito. La concentración juega un rol importante a la hora de rodar y es que para la actriz es necesario “…fluir, dejarte llevar por todos tus impulsos, dejarte llevar por todo lo que tú sientas. Si al Director no le gusta él te lo va a decir y después tú lo bajas, pero es bien importante fluir, no bloquearte, no pensar tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro sino mira donde estoy, que hago, que siento y dejarse llevar por eso,” aseguró.

De todas las interpretaciones que ha realizado, sin duda, ser Amanda en Lapso ha sido el reto más grande. Las emociones que ha logrado llevar a flor de piel en su actuación marcan el riguroso trabajo y la dedicación que conllevó esta nueva faceta en su vida. Y es que, para Méndez Martínez, llamarse Amanda frente al lente sigue siendo una complejidad que nunca acabará de explorar.

Fotos y video por Gilberto Vázquez

 

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