Una organización que busca DAR

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Nota de la editora: Esta es la tercera entrega de la serie especial Gallitos y jerezanas: más allá de los barrotes, en el que exploramos la creación de una asociación estudiantil destinada a colaborar con el Proyecto Piloto de Educación Universitaria en las Cárceles.

Por Taíra M. Barreto Canals

Estudiantes de la Facultad de Estudios Generales decidieron crear la asociación Dar A Reconocer (DAR) como método de apoyo y colaboración al Proyecto Piloto de Educación Universitaria para encarcelados del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico.

El presidente de DAR, Ernesto Aponte, explicó que el interés por organizarse comenzó al tomar la clase debates penitenciarios con la profesora Edna Benítez, donde tuvieron la oportunidad de visitar las cárceles del país y ser testigos del programa educativo.

“Fuimos a la cárcel varias veces y un grupo de estudiantes, nos quedamos colaborando con la profesora Benítez en lo que se necesitara. Ayudábamos a llevar libros, meriendas y a transcribir historias. Me acuerdo de una que se llamaba Una Reina en Cautiverio”, mencionó Aponte, refiriéndose a historias reseñadas basadas en situaciones y vida de las confinadas de Bayamón.

En la clase se les brindó un trasfondo del funcionamiento en las instituciones penales, desde la visión de la sociedad hacia los presidiarios, hasta las logísticas que el sistema utilizaba dentro de las prisiones.

El joven recordó que la primera impresión fue un tanto intimidante, “al ver tantas rejas y púas que tienen allí, pero una vez adentro, en el salón, uno se encuentra con estudiantes como tú y como yo”.  Asimismo, agregó que algunos confinados y confinadas son más aplicados que estudiantes del Recinto, porque ellos ven la educación como una ventana para poder salir de ese mundo.

“Ha sido una experiencia bastante liberadora, he visto como la palabra los libera.  Este esfuerzo debería llegar a otras personas para poder entender a los confinados, porque todos tenemos nuestros confinamientos, todos tenemos nuestras ataduras que de cierta forma no nos dejan avanzar”, expresó el presidente de DAR.

Según Ernesto Aponte, la asociación se funda con el propósito de llenar unas necesidades de materiales, desde libros y meriendas hasta libretas y lápices.  Es ahí cuando la profesora y coordinadora del proyecto de educación carcelaria, la doctora Edna Benítez, le hace un acercamiento a los estudiantes Yara Caván, Edegnaira Alicea, Estefanía Pizzi y Ernesto Aponte para la consolidación de un organismo que sirviera de soporte y ayuda al programa.  Actualmente el grupo consta de doce miembros.

Entre las actividades que ha realizado DAR se encuentra la creación de un “fundraising” para materiales educativos, intercambios con otras asociaciones universitarias y este semestre se coordinará una conferencia llamada “Rehabilitation Through The Arts (RTA) con profesores de la UPRRP.

Aponte añadió que “este proyecto debe continuar porque existen ejemplos de confinados que han salido, han participado de los principios de este programa y se han logrado reinsertar en la comunidad.  Estos son espacios de reflexión que hacen falta. Nosotros vamos a seguir trabajando por esto, porque queremos hacerlo y lo vamos hacer”.

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