“Lo voy a recordar como lo que era, vida”

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Por Myrna Liz Rodríguez Marrero

La emblemática Torre universitaria de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPRRP), recibió hoy a cientos de profesores, estudiantes, familiares y amigos del fenecido y distinguido profesor Fernando Picó para realizar la ceremonia de honras fúnebres.

Entre aplausos, rostros descompuestos por el dolor y mejillas llenas de lágrimas recibieron el féretro los asistentes, que una vez más recordaron grandes momentos en vida del historiador de la Facultad de Humanidades de la UPRRP. “Fernando Picó es una figura que ha despertado admiración, respeto y aprecio en todos aquellos que han tenido la oportunidad de conocer su obra y más aún conocerlo a él”, declaró la Decana Interina de la Facultad de Humanidades Agnes M. Bosch Irrizary.

Picó, según se resaltó, será recordado como el hombre más prolífico de su generación y como el responsable de inscribir nuevos rumbos al modo de pensar y escribir la historia del país. El historiador fue descrito como el hombre que siempre tuvo a mano la pregunta pertinente aunque fuera impertinente.

“Para mí no se ha muerto, está vivo”

Los alumnos del Complejo Correccional de Bayamón, Anexo 292, dijeron presentes en la ceremonia. Picó se destacó en vida por construir culturas de paz, equidad y solidaridad en Puerto Rico. Además, estuvo comprometido con las poblaciones más marginadas y vulnerables a las que les dedicó parte de su vida académica. “Lo voy a recordar como lo que era, vida. Para mí no se ha muerto, está vivo. Estará en algún archivo haciendo una investigación, llenando fichas, preparando un libro nuevo, dando charlas en alguna comunidad, haciendo vida,” expresó Juan Negrón Ayala uno de sus alumnos del anexo 292.

Negrón Ayala manifestó que Picó no ha muerto porque está vivo en cada uno de los libros que escribió. Para este destacado estudiante, el legado del historiador vivirá en “toda la gente que tocó, inclusive en toda la gente que está encarcelada, en toda esa gente que él conoció, va a seguir viviendo en ellos”, apuntó.

El Catedrático distinguido, será recordado en su caminar, a veces lento, a veces rápido, por los pasillos de la Facultad de Humanidades. Su distintiva guayabera blanca, el bolsillo lleno de lápices y fichas, y su pequeña libreta de notas componen la memoria colectiva que el historiador dejó tatuada. Su acostumbrado escritorio del Archivo General, las micro lectoras del Centro de Investigaciones Históricas (CIH) y los bancos de Plaza Antonia, donde esperaba pacientemente la hora para dictar sus cursos, atesorarán para siempre su imagen.

Uno de sus alumnos del Proyecto Piloto Universitario para la población penal de la UPRRP, Raúl Reyes Chalas, se dirigió al público presente. “Los seres humanos como el profesor Fernando Picó, solamente mueren si nosotros permitimos que su memoria y su legado mueran y nos toca a todos y a cada uno de nosotros permitir que eso no pase”, señaló.  Entre su mensaje, agradeció que Picó nunca le llamó confinado o preso, sino amigo, compañero y estudiante.

El momento más emotivo de la ceremonia fue cuando Reyes Chalas leyó un poema que crearon los alumnos del anexo 292. En este, integraron los 65 libros que el fenecido historiador les dio a leer durante los tres años en que les impartió clases en el Complejo Correccional de Bayamón.

La Vicepresidenta Interina de Investigación de la Universidad de Puerto Rico, Dra. Gladys Escalona de Motta, también estuvo presente en la actividad y leyó unas palabras. El coro entonó Verde Luz del cantautor Antonio Cabán y el himno de la UPRRP. La Tuna Universitaria, también participó de la ceremonia.

Entre los asistentes estuvieron el sacerdote de jesuita, padre Baudilio Guzmán; la profesora y hermana de Picó; Carmen Picó de Soldevila, el expresidente; Uroyoán Walker Ramos, la exrectora interina; Carmen Rivera Vega, la Dra. María de los Ángeles Castro Arroyo y la Dra. Ethel Ríos Orlandi.

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