Más allá de la academia: puentes con la comunidad

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Por: Rebeca J. Agosto Rosa

Se puede empoderar a los ciudadanos, encontrar soluciones concretas a los problemas y crear alianzas entre las comunidades y la academia a través de la ciencia. Así lo afirmó la doctora Maritza Barreto Orta desde su trabajo con voluntarios en las costas de Puerto Rico.

La investigadora estudia los sedimentos en las playas en la desembocadura del Río Grande de Manatí, con la colaboración de ciudadanos a quienes entrena en los protocolos de recopilación y análisis de datos.

La profesora de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras, forma parte de la plantilla de investigadores que desarrollan los proyectos de Ciudadanos Científicos del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico con el apoyo de la Fundación Nacional de Ciencias (NSF por sus siglas en inglés). El objetivo es que los miembros de las comunidades puedan liderar actividades de recolección de datos e incluso generar nuevas preguntas de investigación y proyectos con rigurosidad científica.

Problema de la sedimentación en Puerto Rico

La sedimentación y la erosión son procesos naturales, pero cuando se ven afectadas por actividades humanas y fenómenos atmosféricos, tienen consecuencias negativas como la pérdida de terreno, las inundaciones y la carencia de agua para consumo humano.

La Dra. Barreto Orta estudia el uso de los sedimentos de las playas en la desembocadura del Río Grande de Manatí como indicadores de los procesos que ocurren en la cuenca del río. El objetivo de la investigación es determinar cuán cambiante son las playas y si son alimentadas mayormente por el río o por el mar.

Según la profesora, este tipo de estudio es “sumamente importante” para la planificación y el manejo de costas, porque si se define que el río es quien alimenta las playas, “si hay planes dentro de un municipio para hacerle cambios a un río… cualquier actividad de uso que se haga al lado… puede suceder que mi playa desaparezca”.

Por eso destacó la importancia de hacer a las comunidades partícipes del conocimiento científico, para “tener un ciudadano más preparado para poder contestar preguntas y poder debatir issues que se están dando en el país y que pueden afectar a su propia comunidad”, explicó.

“En las comunidades conocen, conocen mucho y a veces subestimamos eso”, señaló la doctora. “Necesitan de nosotros, la academia, para poder canalizar muchas veces todos estos esfuerzos, y nosotros tenemos esa obligación de hacerlo”.

La doctora añadió que el proyecto le ha permitido entablar relaciones más fuertes con las comunidades y ver los procesos educativos desde otros enfoques. “Más allá de yo darle un servicio a los voluntarios y aprender lo que es la ciencia informal, para mí ha sido muy beneficioso como profesora de esta universidad porque me ha dado más herramientas para llevar al salón de clases,” sostuvo.

Barreto consideró que el proyecto también ha generado una buena oportunidad para los estudiantes, aunque ese no sea su objetivo principal. “Les brinda un espacio para adiestrarse más allá del salón de clases, y especialmente promover esa relación de intercambio científico no solamente con pares, sino también con miembros de la comunidad, que es una de las misiones importantes del Recinto”, destacó.

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