Estudioso peruano analiza la construcción del nacionalismo musical en Latinoamérica

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Por: Tania Díaz Camacho

La música jugó un papel fundamental en la construcción de una identidad nacional latinoamericana.

Así lo aseguró el doctor Jesús A. Cosamalón Aguilar, en una conferencia que dictó hace unas semanas en la Facultad de Estudios Generales del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, en un evento organizado por el Área de Énfasis de Estudios Musicales del Programa de Bachillerato en Estudios Generales.

Según el experto, en la música se encuentra el lenguaje que hace que una comunidad se identifique. Estos códigos, inmersos en lo sonoro, ayudan a forjar un sentido de pertenencia y, con él, la identidad de un país.

En su conferencia, titulada Música popular e identidad nacional en el Perú contemporáneo. Los casos de la música criolla, afroperuana y el huayno, Cosamalón Aguilar explicó que, en la experiencia de Perú y otros países de América latina, la música popular fue rechazada bajo el estado colonial, pero luego de los procesos de independencia en la región se institucionalizó como nacional, un fenómeno que aportó a la construcción de una identidad latinoamericana poscolonial.

“En la medida en que los estados nacionales fueron desarrollándose también hubo una necesidad de encontrar algo propio”, sostuvo Cosamalón.

El investigador peruano resaltó que, a diferencia de muchos países del Caribe, en América del Sur las independencias no se dieron solo de una forma vertical, contra un colonizador (España), sino que también se dieron de una forma horizontal. Es decir, hubo un proceso de diferenciación entre los mismos países latinoamericanos.

“Perú se independiza de España, pero Chile se independiza de Lima, porque la capitanía de Chile dependía de Perú. Por un lado se independizaron de España, pero también de los países cercanos”, explicó el profesor.

Las independencias que se catalogan como horizontales remiten en una fuerte tensión hacia la búsqueda de algo propio que no los separe como país sudamericano, pero que los diferencie entre sí.

Los géneros musicales, en tanto, fueron el producto complejo de los gustos de las élites y los nuevos partidos políticos, en negociación con la necesidad de crear proyectos más inclusivos para la “masa popular” luego de la década de 1930.

Al caerse el mercado mundial, el modo de desarrollo económico es diferente, dijo.

“Tienen que vender música nacional […] etiquetar los mercados con música peruana, pero entonces había que definir lo peruano. En esa definición ya el contexto económico había cambiado, había que incluir las masas, mestizas, urbanas”, estableció Cosamalón, proceso que definió como el inicio de un nacionalismo musical que marcó para siempre la identidad de todo un continente.

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