Terrorismo y medios masivos, apuntes sobre las ponencias de Sagrario Morán

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Por Joaquín Octavio

La Dra. Maria Sagrario Morán Blanco, experta en temas de terrorismo, visitó el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico para presentar sus ponencias “El terrorismo yihadista, una amenaza para la seguridad internacional: De Al Qaeda al estado islámico” e “Información y Conflictos Armados”.  En sus ponencias La Dra. Morán ofreció un panorama histórico sobre el terrorismo y cómo los medios lo han cubierto.

Examinamos varios planteamientos de la Dra. Morán en el contexto de una explosión mediática sobre la amenaza del Estado Islámico, detonada por los atentados terroristas ocurridos en Beirut y Paris el 13 de noviembre de 2015.

La definición de “terrorismo”

Según Morán, la “comunidad internacional”  aún no se ha podido poner de acuerdo respecto a la definición de “terrorismo”. Esto ocurre debido a que siempre hay discrepancias en cuanto a las finalidades y categorías de acciones que caben dentro del término. Aún así, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) define los actos terroristas como “actos criminales con fines políticos, concebidos para provocar un estado de terror”. Política y terror, según Morán, son los dos elementos de los cuales se desprenden las complicaciones que impiden que la “comunidad internacional” se ponga de acuerdo. “Todo grupo terrorista tiene una finalidad política, a través de medios violentos. El papel fundamental es aterrorizar a la población, con el fin de crear un estado de indefensión y vulnerabilidad”.

Terrorismo y medios masivos

La historia del terrorismo va de la mano con la historia de los medios de comunicación masiva. Más aún, el terrorismo depende de los medios. Según Morán, “los terroristas siempre persiguen esa máxima de Sun Tzu (autor de El Arte de la Guerra) “mata a uno y aterrorizarás a diez mil”. Para eso necesitas a los medios de comunicación, que son los que consiguen magnificar los atentados”.  Morán plantea que los grupos terroristas se consolidan cuando sus actos alcanzan la trascendencia mediática.  Sin cobertura, una organización terrorista no alcanza la visibilidad deseada y “no existen”.

Morán narró cómo los primeros atentados considerados como actos de terrorismo se le adjudicaron a grupos anarquistas durante el siglo XIX, época en la que la prensa alcanzó por primera vez su capacidad de medio de masas. Estos grupos atacaban figuras prominentes, mayormente políticos, para acaparar la atención mediática. Durante el siglo XX se denominaron como grupos terroristas entidades nacionalistas armadas como la ETA (Euskadi Ta Askatasuna, expresión en euskera traducible como «País Vasco y Libertad»), en España, y el Ejército Republicano Irlandés (IRA, del inglés Irish Republican Army), en Irlanda. Entidades como ETA e IRA se caracterizaron por tener objetivos que afectaban al Estado en el que operaban; eran de carácter local. A finales de siglo XX, el panorama mundial se transforma con la rápida proliferación del acceso al internet. Los medios de comunicación acortan las distancias geográficas, y surgen grupos terroristas de carácter internacional. Sus pretensiones y objetivos van más allá del ámbito estatal. Ahora, el objetivo es la desestabilización internacional.

Al día de hoy, las organizaciones terroristas como el Estado Islámico se benefician de un alcance sin precedentes para darse a conocer y plantear sus exigencias.  Esta organización se ha destacado por su hábil manejo de los medios.  La labor que logran es amplia, desde sofisticados videos de ejecuciones hasta el reclutamiento masivo de personas que habitan espacios de injusticia social, y/o particularmente propensas a la manipulación.

De Al Qaeda al Estado Islámico

Morán singularizó la organización Al Qaeda, como la primera de alcance mundial. La organización, liderada por Osama Bin Ladin surgió en 1989, había orquestado un par de atentados a finales de siglo XX. Sin embargo, no logra acaparar la atención internacional hasta el 11 de septiembre de 2001, día en que acaba con la vida de alrededor de 3,000 personas, con atentados en Nueva York y Washington DC. “Inmediatamente, el presidente norteamericano (George W. Bush) habla de un “acto de guerra”, y se inicia la Guerra contra el Terror. Eso era el éxito para una organización. Desde ese momento, Al Qaeda se convertiría en uno de los mayores desafíos para la seguridad internacional y para la paz en el mundo” puntualizó Morán. Como sabemos, no sería el último.

Durante los años siguientes, Estados Unidos responde con actuaciones de carácter militar.

Interviene campos de entrenamiento en Afganistan y, con apoyo de Gran Bretaña, invade Iraq. A pesar de que el régimen de Sadam Hussein, que databa del 1979, no tenía vínculos con Al Qaeda, Estados Unidos justificó su intervención con el alegato de que éste ocultaba armas de destrucción masiva. En cuestión de un mes y medio, Estados Unidos acabó con el gobierno de Hussein. Esta intervención provocó una grave crisis humanitaria en la zona, con un saldo de miles de civiles son asesinados, y la insurrección de milicias que enfrentaron las tropas extranjeras.

Los planteamientos de Morán sugieren que la intervención militar de los Estados Unidos en Iraq provocaron las condiciones propicias para que el Estado Islámico se convirtiera en el primer grupo terrorista en controlar buena parte este territorio: “Es ahora cuando empiezo a plantear esa evolución de la Al Qaeda de Osama Bin Laden al Estado Islámico, la organización terrorista que hoy ocupa una parte importante de Siria, otra parte importante de Iraq. Por primera vez tenemos una organización terrorista que está ocupando territorio (cuyo tamaño equipara al de Inglaterra) y que ha creado un pseudo Estado. Esto no había ocurrido. Al Qaeda tenía una gran capacidad mortífera, pero nunca ocupó territorio”.

Cabe añadir que dominar un espacio geográfico resulta tan importante como dominar el espacio virtual. Morán destacó que la vía principal de reclutamiento de ISIS es el internet y las redes sociales. Contrario a lo que muchos creen, ISIS no apela tanto a fanáticos del islamismo como a personas que viven en extrema pobreza, o que se sienten rechazados por las sociedades en las que viven. Gracias a su alcance mediático, ISIS logra articular un discurso de gloria mártir, de heroísmo de guerra santa que ha seducido a jóvenes tanto del Medio Oriente como de Europa y África. “El plan (del Estado Islámico) es extender un califato panislámico que se extienda desde el extremo más occidental de África hasta Indonesia, pasando por todos esos territorios que en algún momento de la Historia pertenecieron al Islam. Eso incluye a España y Portugal”.

La fina línea entre información y propaganda

Cuando le preguntaron a la Dra. Morán dónde se debería trazar la línea entre la responsabilidad de los medios de informar y la promoción del terrorismo, esta respondió:

“Es complicado. En España en la década de los 70s, cuando estaba la dictadura del General Franco se silenciaron los atentados terroristas. Cuando algo no sale en los medios parece que no existe. Una guerra en África que no tiene cobertura mediática, parece que no existe. Por eso se les llama “las guerras olvidadas”. En un país democrático, con libertad de prensa, lo que es de interés público tiene que ser publicado. Un atentado terrorista que ocurre en España o cualquier parte del mundo, tiene que ser publicado. En una democracia el ciudadano tiene el derecho a enterarse, a estar informado. Claro, hay que establecer una línea entre hacer propaganda e informar. Por lo que tiene que haber unos principios éticos consensuado en torno  hasta qué punto se debe informar, sin caer en la magnificación. Desde luego que los grupos tienen con base los medios de comunicación; si no aparecen no existen. Si no, no sabremos cuáles son sus exigencias políticas por lo que se les hará más difícil realizar sus objetivos políticos”.

Sin embargo, el mundo entero está siendo bombardeado con imágenes de terror, de miedo y coraje: cientos de civiles muertos en Francia, el Líbano, y sobre todo en Siria; la crisis de refugiados sirios recrudece; y la islamophobia se intensifica en todo el mundo. A menos de una semana de los atentados en Beirut y París, la prensa internacional continúa atenta al desarrollo de los eventos, y las redes sociales se desbordan con gestos de solidaridad e indignación, con comentarios que llegan a conclusiones y especulaciones sobre un futuro incierto.

Como espectadores de una tragedia que se materializa en nuestras vidas por medio de videos, notas periodísticas y comentarios en las redes sociales, debemos cuidarnos de asumir que tenemos una visión clara de la realidad, porque no es así.  Las imágenes son construcciones que se arman combinando fragmentos de la realidad con simulaciones para obtener el favor o la rabia de las masas.  Es imposible desligarse del horror, pero no podemos caer en certezas fáciles. Lo verdaderamente urgente es propagar un espíritu de compasión humana, de clemencia.

Morán es Doctora en Ciencias de la Información. Es profesora en la Universidad Rey Juan Carlos del Área de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, en Madrid desde 2005. Sus principales líneas de investigación: Terrorismo, Cooperación Internacional, Resolución de Conflictos Armados, Guerra e Información, Desarrollo Social y Procesos de

Integración en América Latina.

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