Página PrincipalÚltima Hora Última Hora

3:06 pm - 27/06/2014

Estudiantes de UPR-Río Piedras probarán sistema para producir energía eléctrica a partir de la orina para aplicaciones espaciales

El equipo Microgravity Center for Advanced Nanoscale Materials (Micro-G CANM), bajo la dirección del Dr. Carlos Cabrera, de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-Río Piedras), partirá el próximo mes para Houston, Texas, donde los integrantes intentarán convertir efectivamente orina en agua potable y energía eléctrica bajo condiciones de cero gravedad con miras a aplicar la tecnología en viajes espaciales.

El grupo compuesto por estudiantes y profesores del Departamento de Química del Recinto llevará a cabo diversos experimentos en el Johnson Space Center de la National Aeronautics and Space Administration (NASA), al ser uno de los equipos escogidos por la organización para probar sus desarrollos científicos y tecnológicos en vuelos de cero gravedad que se efectuarán entre el 10 al 22 de julio de 2014.

“Estamos ayudando a la NASA, a la comunidad científica y al público en general a entender con mejor precisión los efectos que tiene un ambiente de cero gravedad en unos procesos llamados difusión. Así las cosas, si nosotros logramos entender el funcionamiento a nivel molecular de estos procesos seremos capaces de proponer tecnologías en el futuro que ayuden a los astronautas en el espacio. Por ejemplo, sabemos que los procesos de purificación de agua son afectados por estos procesos de difusión en cero gravedad. Por lo tanto, entender bien el por qué es que se afectan redundará en que tendremos astronautas más saludables por más tiempo”, expresó el Dr. Eduardo Nicolau, catedrático en la UPR-Río Piedras.

Micro-G CANM desarrolló un sistema con el que se procesa orina para obtener agua potable y energía eléctrica utilizando una sustancia que contiene este desecho humano y que, actualmente, se descarta en las misiones espaciales. El proceso comienza filtrando la orina para producir agua limpia. Luego de esta fase, entre los residuos restantes se encuentra un compuesto conocido como urea que, posteriormente, pasa por un compartimiento donde determinados catalíticos químicos lo convierten en amonia y esta, entonces, se utiliza para producir la energía eléctrica.

Para conocer la viabilidad del proyecto en el espacio, la NASA financió la investigación y le otorgó al equipo tiempo para probar su invención a bordo de vuelos “Zero-G”, durante los cuales cuentan con lapsos de apenas 20 a 30 segundos de cero gravedad en los que deben realizar diversas pruebas. Ciertos procesos que lleva a cabo la maquinaria para producir la energía eléctrica han sido automatizados para asegurar que los experimentos se puedan llevar a cabo durante esos breves períodos de cero gravedad.

“Este acercamiento es innovador. Ellos [NASA] no estaban haciendo esto y después de que nosotros lo hicimos, han comenzado a desarrollar otros sistemas bien parecidos. Pero en un momento dado vino la pregunta: ¿este instrumento funcionará en cero gravedad?”, abundó el Dr. Nicolau, sobre cómo recibieron la invitación de la NASA para probar el experimento.

Esta es la cuarta ocasión en la que Micro-G CANM tiene la oportunidad de participar en vuelos de cero gravedad de la NASA. Con los resultados obtenidos en cada una de las sesiones pasadas de experimentación, el grupo ha ido perfeccionando su sistema para hallar la técnica exacta que permita que este funcione de forma óptima en el espacio. Con esos datos, esta vez esperan aumentar la eficiencia de la maquinaria.

El equipo está integrado por los estudiantes de bachillerato Astrid Pérez e Iván Pérez del Departamento de Química y Roberto Morales del Departamento de Nutrición. También lo componen los alumnos a nivel doctoral Camila Morales y Edwin Ortiz del Departamento de Química, junto con Raúl Acevedo del Departamento de Física, quien es el actual líder del grupo.

El proyecto comenzó en el 2010 bajo la tutela del Dr. Cabrera, profesor del Departamento de Química del Recinto, y el Centro Avanzado de Materiales a Nanoescala, financiado por la NASA. Este se alberga en el edificio de Ciencias Moleculares de la UPR, un centro multidisciplinario de investigación e innovación que posee la más adelantada instrumentación científica de Puerto Rico y del Caribe. La iniciativa es parte de una contribución federal que se otorgó al catedrático para desarrollar a los estudiantes en Puerto Rico en áreas de las ciencias y la tecnología. El propósito de este avance en particular es hacer más eficientes los sistemas para mantener vivos a los astronautas en el espacio donde es importante reutilizar los desechos. 

Foto (de izquierda a derecha) Edwin Ortiz, Roberto Morales, Raúl Acevedo, Camila Morales y Astrid Pérez

Foto MIcro G 2