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5:25 pm - 13/02/2009

Mensaje del Presidente a la Comunidad Universitaria

12 de febrero de 2009

A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA

Antonio García Padilla

En las pasadas semanas, han circulado documentos anónimos con imputaciones en torno a la Universidad de Puerto Rico. Algunas de las imputaciones llegaron a varios medios de comunicación. También han vuelto a circular documentos sobre la Universidad que se habían explicado antes. Hace algunos días, la Cámara de Representantes aprobó una resolución para investigar en torno al asunto. En esta comunicación, quiero poner el tema en perspectiva.

En la actualidad, el país enfrenta un período de contracción de las finanzas gubernamentales. Esa contracción se suscita en un momento en que la Universidad adelanta iniciativas importantes de capacitación e investigación; en momentos en que la Universidad persigue nuevos coeficientes de interacción productiva entre sus unidades. Ahora, más que nunca, debemos insistir en información certera y comprobable sobre la Universidad, de suerte que se evite que malentendidos o tergiversaciones, anónimas o no, arriesguen el aprecio de que goza esa agenda y los apoyos sostenidos que necesita en este tiempo de estrechez.

Como universitarios debemos modelar transparencia y responsabilidad. Nada menos espera Puerto Rico de nosotros en ésta, como en cualquier otra coyuntura. La Universidad está siempre en la mejor disposición de proveer la información que se solicite sobre su administración y sus operaciones. Ello así, como partícipe de la mejor tradición universitaria, como depositaria de confianza social y de recursos del Estado.

No es este el momento para abordar cada una de las imputaciones hechas recientemente contra la institución. Para ello ya habrá oportunidad. Baste aquí con referirme a varios ejemplos: Uno, alude a una meta que la comunidad universitaria ha señalado como prioritaria: la investigación. Se acusa a la administración de la Universidad de cargar gastos por $2.7 millones en tarjetas de crédito para sufragar actividades sociales. ¿Cuál es la verdad? Bajo la reglamentación institucional se autoriza a los investigadores universitarios la utilización de una tarjeta de crédito para la adquisición de materiales y servicios para los proyectos de investigación en los que participan. Con ello se les facilita el proceso de adquisición de esos productos o servicios que sus proyectos les financian. La suma mencionada corresponde a usos que investigadores del Centro de Recursos para Ciencias e Ingeniería han hecho mediante ese proceso desde los años 1990′s. Demás está decir que estos gastos, como todos los incurridos por la institución, se sujetan a normativas de pre-intervención y auditoría.

Otros ejemplos siguen el mismo patrón: La Universidad no compró una obra de arte para decorar la Oficina del Presidente; se trata de una pieza que adquirió el MUSA, la nueva iniciativa de Museo del Colegio de Mayagüez, obra que se convirtió en portada de Imagen y Palabra, el libro de arte conmemorativo del Centenario de la Universidad. La Universidad no alquila pianos que no sean los necesarios para llevar a cabo conciertos y recitales que forman parte de su oferta cultural. La administración central no tiene, ni remotamente, 90 plazas de confianza. Y así sucesivamente.

No se trata aquí solo de la reputación de individuos o de grupos. Se trata, también, de la reputación de la Universidad. Si en afanes repentinos de avanzar causas de incierta estirpe, se mancillan las bases sobre las cuales podemos edificar el porvenir que anhelamos, no servimos bien a Puerto Rico.

Los tiempos difíciles son también de oportunidad. La Universidad reitera su compromiso con su agenda de docencia, investigación, creación y servicio. Que cuando se mire ésta y cada coyuntura, pueda decirse que la Universidad exhibió razón, cordura y civilidad, que actuó conforme a las expectativas de las mejores tradiciones universitarias, que haló al país hacia más altos estándares de civilización, en vez de añadirle anclajes al statu qua. Y así enseñamos con el ejemplo que es, siempre, la mejor pedagogía.

¡Adelante! ¡Ese es nuestro mensaje!

Cordial saludo.

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