Suceso relacionado con la manifestación de un grupo de estudiantes en las inmediaciones de la Torre del Recinto
18 de noviembre de 2009
CARTA CIRCULAR
A LA COMUNIDAD UNIVERSITARIA
ANA R. GUADALUPE, Ph.D.
Rectora Interina
SUCESO RELACIONADO CON LA MANIFESTACIÓN DE UN GRUPO DE ESTUDIANTES EN LAS INMEDIACIONES DE LA TORRE DEL RECINTO
En horas de la mañana un grupo de estudiantes subieron a la Torre, algunos de éstos con capuchas, desplegando dos pancartas y removiendo una de las banderas. Los estudiantes ganaron acceso a través del techo y los balcones del edificio Antonio S. Pedreira removiendo las barreras de seguridad en el área. Éstos permanecieron por varias horas en la Torre a pesar de los intentos de diálogo por parte de decanos y personal de la administración. El diálogo no progresó cuando el grupo de manifestantes reiteró su disponibilidad a bajar sólo si se le garantizaba que no procederÃan sanciones por sus actos.
Como Rectora Interina, me reitero en el espacio y derecho que tiene los miembros de la comunidad universitaria de manifestarse, pero ese derecho tiene que ser cónsono con la reglamentación vigente y sin el menoscabo al clima de respeto y sosiego que debe imperar en la Institución. La conducta exhibida por estos estudiantes constituye una violación a las normas establecidas en el sistema universitario para garantizar una sana convivencia. En especÃfico, la misma constituye una violación a los ArtÃculos 2.17, 2.18 (Incisos 1,5,6 y 7) Y al ArtÃculo 6.2 (Incisos 4, 6, y 10) del Reglamento General de Estudiantes de la Universidad de Puerto Rico, aprobado el 29 de agosto de 2009 y con efectividad a partir del 9 de octubre.
Debido a que algunos de estos estudiantes han expresado en varias ocasiones que no reconocen las autoridades y las normas universitarias, a que no se identifican con ninguna de las organizaciones reconocidas por el Recinto, que aparentan tener una agenda de trabajo ajena a los mejores intereses y necesidades de nuestro estudiantado y que rechazan el diálogo y la convocatoria a trabajar en colaboración, no podemos validar sus actuaciones y su conducta.
La comunidad universitaria puede estar segura que tomaremos las medidas disciplinarias necesarias para sentar las debidas responsabilidades protegiendo la libertad de expresión siempre y cuando la misma se conduzca acorde con la reglamentación universitaria. Nuevamente, exhorto a este grupo de estudiantes a deponer su actitud y sentarse con la administración universitaria para orientarse y acordar los espacios para sus manifestaciones.