“Las herencias religiosas africanas en Puerto Rico”, dos historias centenarias

Por Joaquín Octavio

El panel Las herencias religiosas africanas en Puerto Rico tuvo lugar dentro del marco del Congreso de Afrodescendencia en Puerto Rico, celebrado en el Recinto de Puerto Rico de la Universidad de Puerto Rico. Los ponentes a cargo del mismo, el Dr. Ricardo Blanco Guillermety y el Prof. Lester Nurse Allende, contaron la historia de dos religiones que cruzaron el Atlántico para encontrar su lugar en los hogares de familias puertorriqueñas.

El Dr. Ricardo J. Blanco Guillermety, presentado amistosamente como un brujo y sacerdote mayor, especialista en tradiciones Dominico-Haitianas ofreció un panorama general sobre la tradición de la religión Vudú y cómo llega a Puerto Rico. En su conferencia titulada “El vudú y sus ramificaciones religiosas de Puerto Rico”, Blanco Guillermety cuenta que el viaje de esta notoria tradición comienza en África, rumbo a Haití, de allí se filtra a la República Dominicana, desde donde se mueve a suelo boricua.

Según explica Blanco Guillermety, los grupos étnicos de los Adja­Tado, Adja­Hwe y los Ewe traen las costumbres vudú de África, del antiguo Reino de Dahomey (actual Benín y Togo). “Toda la costa de Costa de Marfil tenían prácticas similares. Mucho de los templos de Haití se parecen a los de esta zona. Cada uno de los templos se especializa en una deidad. En África eso era característico”. Las deidades corresponden y se inspiran en las características geográficas, la fauna, la flora y los fenómenos de la naturaleza.

La llegada de los Adja­Tado, Adja­Hwe y Ewe ocurre por medio de la trata negrera del imperio francés en Haití. Cerca del final de la Revolución haitiana el número de esclavos llegó a ascender a 480,000. A estos se le suman alrededor de 25,000 “afranchais”, personas de ascendencia africana que tenían rasgos más perfilados y una mejor relación con los franceses. Muchos de ellos eran mercaderes y poseían caudales de dinero. Al final de la Revolución haitiana, en 1804 se declara la creación de la República haitiana, una república negra, la segunda república independiente en el continente Americano.

La relación socio­histórica entre Haití y la República Dominicana “es una de odio y amor (…) hoy en día existe esa división entre los dos grupos. Sin embargo, sabemos que en la frontera la vida es totalmente distinta. Hay familias completas de haitianos que se han mudado a la República Dominicana (y viceversa). Inclusive hay familias divididas, en las que el padre es dominicano y la madres es haitiana y viceversa. Vemos que realmente estos pueblos han estado unidos por siglos”, planteó Blanco Guillermety. Esto, según el conferenciante, implica claramente la influencia religiosa haitiana a través de las migraciones a la República Dominicana.

En este cruce, la religión vudú cambia de nombre, aunque no sus prácticas, por “las 21 divisiones”, o “los misterios”, y se consolida como un nuevo sistema religioso dominicano. “Cuando uno hace la investigación, si uno pregunta “¿Usted practica el vudú?” (Responden) “No, eso es haitiano. (…) Cuando estaba haciendo mis investigaciones de tesis, tuve que cambiar las preguntas de mis entrevistas, porque todo decía “vudú dominicano” y nadie me contestaba esas preguntas. Me explicaron y ayudaron, y al cambiar la interrogante por “¿Usted practica las 21 divisiones o misterios? (respondían) “¡Oh sí, eso sí!”. Pero estamos hablando del mismo tema, el mismo perro con otro collar.”

Así como ocurrió en el tránsito de esta religión entre Haití y la República Dominicana, el vudú llega a Puerto Rico gracias a los migrantes dominicanos. El Dr. Blanco Guillermety encontró en Santa Isabel un templo enorme con un altar lleno de Santos. Al examinarlo con detenimiento, el especialista encontró una combinación de elementos de las 21 divisiones y los misterios con algunas características originarias haitianas: pañuelos, vasijas y lavatorios para bautizos. “Cada cierto tiempo surgen nuevos sistemas con nuevos nombres, como las nuevas manifestaciones del Vudú en Puerto Rico”, concluye Blanco Guillermety.

Por su parte, el profesor Lester Iván Nurse Allende habló del fenómeno religioso africano de mayor repercusión en Puerto Rico, el espiritismo, en su ponencia “La cultura bantú y su relación y aportaciones a la formación social, espiritual y musical del puertorriqueño”.

Nurse Allende comenzó con un comentario sobre la invisibilización de la historia de los bantús en la formación escolar puertorriqueña, como si se tratara de una vergüenza. En contraposición se refirió al carácter de los negros de cangrejos (actual Santurce), un pueblo de negros libres y cimarrones. Según Nurse Allende, el negro cangrejo no sólo sentía orgullo de su negritud, la convertía en objeto de exaltación donde sea que fuera. El historiador afirmó que observar este distintivo cultural fue lo que originó la investigación que le llevó a preparar su ponencia “La cultura bantú y su relación y aportaciones a la formación social, espiritual y musical del puertorriqueño”.

Para llegar propiamente a su tema, Nurse Allende tuvo que enfrentar la difícil tarea de identificar las etnias que habían llegado a Puerto Rico. Debido a que los negros esclavizados eran tratados como cargamento por los traficantes humanos, en muchos archivos las etnias fueron catalogadas por el lugar de embarque y no por el lugar de origen. Otro reto que enfrentó Nurse fue descubrir que varios propietarios de esclavos en Puerto Rico implementaron la estrategia de mezclar las etnias para prevenir que se desarrollarán comunidades fuertes. Luego de un exhaustivo proceso de búsqueda Nurse encontró que los bantús fue el grupo étnico que más impacto tuvo en Puerto Rico y otras islas caribeñas. Este grupo, cuya raíz se encontraba en el Congo, también fue el más depredado en el proceso de esclavización. “En Puerto Rico hablamos de Congo en cada espacio de nuestra historia, “Juana Congo”, “Juan Congo”, pero nadie dice que el tronco étnico de los congos son las culturas bantús”, declaró el profesor Nurse. Según el profesor Nurse, las culturas bantús tuvieron un gran impacto social, cultural y espiritual en el mundo puertorriqueño. Resulta que la religión legada por el mundo bantú pasó a ser probablemente la religión más conocida en Puerto Rico: el espiritismo. “La religión de Puerto Rico ha sido una mezcla de catolicismo español con religión africana (…) una relación que va a formar lo que en Cuba llaman el “espiritismo cruzado”,que algunos han llamado aquí el “espiritismo criollo”, pero es mucho más antiguo que el “espiritismo cartesiano” en todo el sentido de la palabra, porque es el que venimos recogiendo del mundo africano”.

Cuando hablamos del género musical con mayor antigüedad en Puerto Rico, hablamos de la Bomba Puertorriqueña . Gran parte de los instrumentos de la Bomba nos llegan a través de la cultura bantús. Según Nurse, los barriles de bomba son una mezcla entre tambor dahomeyanos y tambores congo. También son congos los instrumentos que acompañan a la Bomba antigua como son los cuás, palitos que se toca en la caja del tambor mayor, el buleador, y la marímbola, una especie de bajo antiguo que se toca con un cajón y unos flejes de metal.

Muchos de los tipos de Bombas, como el Yubá y el Sicá, toman sus nombres de las lenguas de las culturas bantús. El Profesor Nurse concluyó su ponencia con una exhortación a la audiencia, y al país, para incentivar la enseñanza e investigación de la cultura bantú: “Cuando miramos nuestra formación como puertorriqueños tanto a nivel musical como a nivel espiritual tenemos que comenzar a estudiar la aportación que han hecho esta desconocida etnia para Puerto Rico y que gran parte de los puertorriqueños que llevamos en nuestra sangre”.

Las ponencias del Dr. Blanco Guillermety y el profesor Nurse Allende formaron parte del Primer Congreso de Afrodescendencia en Puerto Rico, ‘Reconocimiento, Justicia y Desarrollo’, celebrado en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR­RP). Este encuentro fue un foro de diálogo para generar una necesaria reflexión sobre el legado africano en Puerto Rico.

Foto de portada/Agencia EFE