Se allega ayuda a ResiCampus luego del paso de María

estudiantes

Por Priscilla M. Malavet Alvarado
Estudiante Reportera
Oficina de Comunicaciones
Recinto de Río Piedras – UPR

Fotos y Video Ángel X. Masa
Estudiante Fotoperiodista

Dicen que después del huracán sale el sol y -aunque para muchos tardó luego del huracán María-, para los estudiantes de la residencia estudiantil ResiCampus, en el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, (RRP-UPR), el rayo de luz les llegó a principios de marzo, cuando la compañía Ecologic Furniture donó más de 100 mobiliarios a la vivienda universitaria.

Las 85 plataformas de cama, 85 mattresses y 40 futones fueron recibidos por el decano auxiliar de Servicios al Estudiante, Darwin Marrero Carrer, quien compartió que la iniciativa surgió por parte del director ejecutivo Daniel Goldman, tras conocer el impacto tan negativo que causó el paso del huracán por la isla.

Goldman, como representante de Ecologic Furniture, envió un correo electrónico para saber cómo se encontraba [el campus] y si la universidad necesitaba alguna asistencia mobiliaria luego de la emergencia. Marrero Carrer no dudó en contestarle y le expresó la preocupación que tenía acerca de los muebles en ResiCampus, que se habían mojado por las fuertes lluvias y se encontraban en malas condiciones.

“Donar estos muebles fue lo mejor que pudo pasar”, comentó Ángel García Vázquez, estudiante residente de ResiCampus. “Antes no había donde sentarse porque no había tantos asientos, sin embargo, con la donación se puede ver un cambio en el ambiente. Ahora todos los estudiantes se reúnen en el lobby para socializar y estudiar. Hay más vida”, añadió.

Según el Decano Auxiliar, los estudiantes ahora estarán más cómodos porque los futones se han distribuido en el recibidor, vestíbulo y algunas habitaciones, de forma tal que propicia que los estudiantes puedan contar con pequeñas salas de estar para ver televisión, estudiar o socializar entre sí. Asimismo, informó que las camas de plataformas y sus colchones se repartieron entre los pisos seis, siete y ocho, porque estos pisos fueron los más afectados por las lluvias huracanadas.

“La cama que recibí es excelente y súper cómoda”, expresó con entusiasmo Alexandra Moreno Ortiz, porrista y residente de ResiCampus. “La que tenía antes estaba muy vieja ya, los esprines de la plataforma estaban estirados así que uno se hundía, y yo que soy atleta me dolía la espalda. Pero la nueva plataforma es cómoda, de manera que me duermo más rápido, no me desvelo por la incomodidad, y me levanto sin dolor de espalda, por lo que estudio mejor”, añadió.

Para la mayoría de los 355 estudiantes vivir en ResiCampus es su única alternativa económica para alojarse cerca de la universidad. Por lo cual, tener un ambiente cómodo y tranquilo les ayuda en su preparación académica durante el tiempo de su estadía. Además, vivir en ResiCampus trae consigo varias ventajas, según los estudiantes.

“Me encanta vivir aquí porque, además de que es económico, todo es céntrico. Si quiero ir a la biblioteca a estudiar en la noche, puedo. Si tengo tiempo entre clases puedo venir a tomar una siesta o cocinar evitando gastar dinero afuera. No cojo tapón para ningún lado y la seguridad es muy buena. Además, todas mis amistades están aquí y aunque yo no salgo mucho, sé que la avenida [Universidad] me queda muy cerca”, expresó Israel Aldana Pérez, residente de ResiCampus.

Para el decano auxiliar Marrero Carrer, la donación fue de suma importancia y alivio. “Estamos sumamente agradecidos, yo no me imaginaba que esto se iba a dar; hasta que no vi el equipo aquí, no lo creía. Me alegré de haberme atrevido a decirle nuestra necesidad, y ver que en concreto sí llegó la ayuda”, expresó.

Añadió, además, que todo el equipo administrativo se mostró muy orgulloso de haber podido ayudar a los estudiantes de la universidad, entregando el mobiliario tras las pérdidas y haber contribuido con su granito de arena a la calidad de vida de quienes se hospedan en ResiCampus.

Por otro lado, Marrero Carrer comentó que continúa una conversación abierta para la posible obtención de una mayor donación de muebles, para equipar todas las habitaciones y espacios comunales de esta residencia estudiantil.

*En esta historia también colaboró Frances M. Velázquez Feliciano

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