Lin-Manuel Miranda visita, conversa y rapea en la ‘Iupi’

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Por Ashley A. Torres Rodríguez y Ámbar Gutiérrez Báez
Cobertura Especial
Oficina de Comunicaciones, UPR, RP

Entre el español y el inglés, y con la espontaneidad que caracteriza a Lin-Manuel Miranda, el artista dejó complacidos a las decenas de estudiantes de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP), quienes tuvieron el privilegio de escucharlo hoy.

Su saludo inició con un ¡Wepa!, seguido por un ¡Great! y culminó con un ¡Hi Puerto Rico! Sin rubor contaba frente a un grupo de unos 160 estudiantes y profesores de los departamentos de Drama y Música sus anécdotas y lecciones de vida “de aquí y de allá”, cruzando los idiomas como cuando sobrevuela el Atlántico para ir de nuestra isla a ‘La Gran Manzana’ o a ‘La Ciudad de los Vientos’.

Lin-Manuel Miranda

Lin-Manuel Miranda

Moderado por la profesora Carmen Haydée Rivera, el conversatorio abordó detalles de su fase como escritor y cantante, desde sus primeros espacios de formación en el “garage” y las calles, pero igual mencionó los escenarios escolares, cuyo espacio le brindó los destellos para decir: “Eso es lo que yo quiero ser toda mi vida”, lo cual exclamó con tono dramático. Con tan solo un papel y notando que -no solo podía ser el centro de atención-, sino que las niñas podían caer a sus pies, definió su futuro con la obra infantil “Bye Bye Birdie“. Entre risas y carcajadas del público mayoritariamente juvenil, afirmó que eso lo marcó. “Yo era el Elvis del show”, dijo alzando sus manos, y afirmando con solo su rostro, “¡Qué más podía pedir!”.

Sin embargo, Miranda siempre estuvo muy cerquita de los escenarios, ya que asistió, desde muy pequeño, a las producciones en Puerto Rico de su tío Ernesto Concepción. Esos resultaron ser sus primeros aprestos al teatro.  

Pero fueron sus deseos de cantar, lo que lo llevó a dominar el arte de la improvisación. “Te sale lo que te sale de la boca y a veces rima y a veces no”, afirmó entre sonrisas y enérgicos ademanes . Así, a partir de los 12 años buscó maneras alternas de formarse y tomó clases de piano y de música, y comenzó a montar sus propias obras.

Al escuchar sus narraciones, Miranda siempre denotó que ha vivido en dos culturas. Contó que en la escuela era de los únicos latinos, pero ya en la universidad pudo compartir con otros que al igual que él “entendían las bromas y las líricas incomprensibles para algunos” de los cantantes latinoamericanos. Añadió que fue ahí cuando se sintió más comprendido y al mismo tiempo entendió que “teníamos el pie en dos culturas”, por lo que sus letras reflejan, y siempre tratan de insertar, esa cultura latina.

Igual planteó lo mucho que demora producir una pieza o una obra, y argumentó que en el proceso se suele invertir mucho tiempo, en lo que se “desarrollan esos súper poderes de escritor”. Sin embargo, garantizó que es necesario como artistas el distraerse de vez en cuando, y realizar proyectos cortos, innovadores y espontáneos

Compartió que estuvo un tiempo como maestro en la Mild High School para estudiantes de séptimo grado y que fue amor a primera vista. “Me enamoré de la enseñanza de inmediato”, acotó. No obstante, precisó que a él no le gusta dar “lecciones”, sino enseñar. De inmediato se escuchó un grito de un estudiante, “da clase aquí” y Miranda contestó “lo haría si pudiera”… por lo que quizás, en un futuro, podría verse como profesor en la Iupi.

Hacer arte en tiempos de crisis

Lin-Manuel Miranda

Lin-Manuel Miranda

A preguntas del público de, ¿cómo se hace arte en medio de la crisis? Miranda compartió una anécdota de su madre Luz Towns-Miranda sobre recordar los momentos, sin importar cuán  tristes y dolorosos sean.

“Ella sabía que yo iba a estar bien, antes de que yo lo supiera. Y me decía: Tienes que recordar estos momentos, tienes que recordar este sentimiento, porque un día tú vas a escribir de eso, y tienes que saber escribir este sentimiento. Esa es la parte que debe cultivar un artista… Así es que se desarrolla tu voz como escritor. Es tu trabajo documentar cómo te sientes… es lo que tienes que captar, así que presta atención”, manifestó el galardonado artista.

Afirmó que para ser creativos hay que estar conscientes que a partir de las crisis es que surge el arte, pues los sentimientos de tristeza y desesperanza son parte esencial del desarrollo y la creación artística.  

Lin-Manuel como inspiración para los artistas en formación

Para los estudiantes allí presentes, entre los cuales se encontraban varios de nuevo ingreso, las anécdotas contadas en el Teatro Julia de Burgos por Miranda sirvieron de inspiración y de aliento a la hora de emprender su camino en las artes.

“Estaba dudando si quedarme en Teatro, por la situación que está ocurriendo en Puerto Rico. Pero, viendo todo lo que él se esforzó y lo mucho que se tuvo que educar, me di cuenta que al final, si yo lo intento, puedo lograrlo y él me ayudó a tomar la decisión”, expresó Laura García, quien comenzará próximamente sus estudios en el Departamento de Drama.

Antes de despedirse, Miranda comunicó que están tratando de hacer posible la llegada del musical Hamilton a Puerto Rico. Asimismo, añadió que, de lograr traerlo a la isla, cabe la posibilidad de que el musical sea presentado en el recinto riopedrense. Para finalizar, los estudiantes le solicitaron improvisar un rap, el cual fue amenizado por un estudiante del público, Ian Robles, del Departamento de Drama.

La actividad contó con la presencia del rector interino de la UPR-RP, el doctor Luis A. Ferrao Delgado, y el presidente de la Junta de Gobierno de la UPR, el licenciado Walter Alomar. Este conversatorio fue una iniciativa del Decanato de la Facultad de Humanidades, el cual logró gestionarse tras la visita del actor a Puerto Rico.

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