Investigación de la UPR-Río Piedras identifica mayor erosión en las playas luego del huracán María

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Por Ashley A. Torres Rodríguez
Estudiante Reportera
Oficina de Comunicaciones
Recinto de Río Piedras – UPR

A meses del paso del huracán María por Puerto Rico, se ha tratado de medir las consecuencias que este evento atmosférico trajo consigo, principalmente, en las áreas como la infraestructura, la producción de energía eléctrica, las comunicaciones y, más recientemente, en la salud mental de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas. Sin embargo, muy poco se ha enfatizado sobre el estado de los distintos ecosistemas del país, los cuales podrían ser vitales para la amortiguación de futuros eventos naturales.

Tal es el caso de las playas del archipiélago puertorriqueño, entendidas generalmente como un atractivo turístico y recreacional, pero que fungen como barrera natural para proteger tanto a la infraestructura como a las comunidades de inundaciones. Sin embargo, estos cuerpos se han visto amenazados por la erosión, afectando su capacidad de cumplir con esta función, tal como lo demostró el estudio del Estado de las Costas de Puerto Rico, realizado por estudiantes y profesores del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR-RRP).

Ante este escenario, este grupo de personas que forman parte de la Red de Playas de Puerto Rico y el Caribe, adscrita a la Escuela de Planificación Graduada de la UPR-RRP, decidió continuar su labor y visitar la gran mayoría de las playas de la isla con el fin de identificar el efecto que tuvo el huracán María en el estado de la línea costera del país.

“El propósito de las visitas, más allá de ver los daños, es tratar de definir cómo es el nuevo estado de las playas a partir del huracán María. Esto con el fin de entender el efecto de los eventos extremos, en este caso un huracán casi categoría 5, sobre las costas”, explicó la doctora Maritza Barreto Orta, directora de la Red de Playas de Puerto Rico y el Caribe. “Además, ver cómo el impacto específicamente en el aceleramiento de erosión producida por este huracán, reduce la capacidad de estas playas, y de estas costas, para poder amortiguar los nuevos eventos que lleguen”, añadió.

Entre los universitarios participantes de la investigación se encuentran los estudiantes doctorales Nahir Cabrera (Historia) y Kevian Pérez (Ciencias Ambientales), y los estudiantes de maestría en Planificación: Elizabeth Díaz, Willie Colón, Alejandra Bonilla y Natalie Rivera. También participaron los geógrafos Dariel Narváez y José Narváez.

Resultados de la investigación

Según la profesora Barreto Orta, luego de más de diez viajes de campo efectuados entre septiembre a diciembre, y cubrir casi toda la línea costera de Puerto Rico, resultó que aproximadamente el 90% de las playas visitadas se aplanaron, eliminando prácticamente los montículos de arena.

Por otra parte, se concluyó que las áreas más afectadas, las cuales presentaron geoindicadores de erosión y cambios en su morfología -implicando que hubo una reducción en la extensión de playa-, fueron las zonas sureste, norte central y noroeste de Puerto Rico.

“En términos generales, puedo decir que desde Salinas hasta Ceiba, lo más que se encontró es que las playas se acortaron, se redujeron. Toda esta zona sureste, por donde pasó el centro del huracán, redujo la extensión de playa, aplanó las playas, y destruyó infraestructura y vegetación”, señaló la geóloga marina. “Otra zona que vimos donde las playas se afectaron mucho, fueron las zonas norte central y noroeste (de Manatí a Mayagüez). Así que, en resumen, las playas que se vieron más afectadas son las localizadas por donde entró y salió el huracán”.

Además de que estas zonas están estrechamente relacionadas al paso del centro de este evento atmosférico, la profesora Barreto Orta encuentra que otra posible razón para explicar esto sería “el tiempo que estuvieron expuestos estos puntos a oleaje de huracán”.

“Por la trayectoria del huracán, estas zonas fueron los tres puntos donde, posiblemente, estuvieron más tiempo expuestos a oleaje de huracán en comparación con las demás áreas”, afirmó la catedrática de la UPR-Río Piedras.

Como tercera explicación, Barreto Orta mostró que estas áreas afectadas, son las mismas que presentaron erosión en el estudio del Estado de las Costas de Puerto Rico, donde se analizaron los cambios en la línea costera del país hasta el 2016.

“Cuando vamos a ver cuáles son las zonas de mayor erosión [actualmente], son zonas que ya presentaban esta problemática. Así que entiendo que sí es bien importante ese historial de erosión que venían cargando esas costas. Porque, si tienes una playa que se está erosionando, a medida que esa arena se pierde, esa playa va perdiendo lo que se llama la capacidad de absorber y amortiguar los próximos eventos”, precisó.

Esta es una posible explicación al caso particular de Loíza, el cual a pesar de no encontrarse en las tres zonas relacionadas al paso del ojo del huracán, las playas de este municipio presentaron un aumento en la erosión.

Recomendaciones para el manejo de esta situación

A partir de estos resultados, la Red de Playas del Caribe y Puerto Rico presenta una serie de recomendaciones para manejar la zona costera y, de una forma u otra, detener la erosión de las playas.

La doctora Barreto Orta entiende que es necesario que esta información llegue a los espacios con el poder de desarrollar e implementar política pública en el país. “Hay que revisar la actual política pública respecto a manejo costero, para que se ate a la realidad de eventos extremos. Se debe crear legislación en el escenario de eventos extremos, que son ahora una realidad para la sociedad puertorriqueña”, expuso.

La investigadora hizo un señalamiento sobre la importancia de la presencia de expertos y planificadores en los procesos de reconstrucción de Puerto Rico. “El primer paso que debe dar ahora el Gobierno, es aprovechar esta coyuntura en la que estamos de reconstrucción y de levantar a este país, para planificar como se tiene que planificar. Ya que otra cosa que veo es que en los procesos de planificación no se llama a los expertos”, manifestó.

Por otro lado, según la profesora, el proceso de resignificación de las playas es esencial en este proceso de recuperación y mantenimiento de estos ecosistemas.

“Hay que definir a las playas no como simplemente como un ecosistema, que es importante, sino como infraestructura vital. Así que, desde esa perspectiva, recomiendo que se genere política pública donde se nombre la playa infraestructura vital del país y, a partir de esta, se generen planes para el manejo de la costa, partiendo de esa nueva realidad”, puntualizó la investigadora.

Llamado a la ciudadanía

Para facilitar el avance de la investigación y trazar un proyecto de recuperación de las playas, Barreto Orta exhorta a la ciudadanía y a los municipios que quieran ser parte de esta iniciativa, a aportar tanto con fotos como con videos, que muestren el estado de las playas luego del huracán María.

El material audiovisual se le puede hacer llegar a través del correo electrónico: maritza.barreto@upr.edu.

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