Parte II: Después de la sequía, ¿qué?

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Esta es la segunda parte de una serie especial que analiza los patrones de consumo de agua de los puertorriqueños  y ofrece alternativas para un uso sostenible de nuestros recursos.

Por Perla Del Mar Rodríguez Fernández

Aunque se restableció el servicio de agua potable a los abonados de la represa Carraízo, la sequía dejó un mal sabor de boca en la ciudadanía que urge una transformación en su rutina de consumo.

Con eso en mente, la arquitecta y profesora el Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico (UPR-RP), Cristina Algaze Beato, presentó una solución: la creación de embalses en los techos. Sin embargo, la también líder ambiental destacó que tener un embalse en el hogar va más allá de medir el área de captación y verificar si su fregadero tiene un aireador.

Según la arquitecta, las personas tienen que identificar las partes de la casa que consumen más agua y establecer mejores patrones de consumo.

Según la profesora, uno de los artefactos que consume más agua en los hogares es la lavadora. ‘‘Si se llenan las tandas, se puede dar un mejor uso al agua. Si vas a gastar todos esos galones de agua, make it count’’, puntualizó la Algaze Beato.

Por su parte, la arquitecta subrayó que al usar jabones especiales de bases vegetales sin fosfatos ni nitratos, el agua de la lavadora puede servir –incluso- para regar las plantas. Siempre y cuando el jabón no sea una fuente de contaminación, esa agua se podría reutilizar -incluso- para bajar el inodoro.

No obstante, el mayor señalamiento de la arquitecta es que ‘‘en Puerto Rico hay sequía, pero cuando caen dos gotas de agua, nos inundamos. ¿Por qué nos inundamos? Porque tenemos mucho pavimento impermeable’’.

La líder ambiental destacó que se deben tomar medidas urgentes que promuevan la infiltración de aguas grises en áreas verdes.

‘‘Es tan importante ahorrar el agua limpia que entra a la casa, como minimizar el agua sucia que sale. Lo que es el agua de lavarropa, el agua del lavamanos y el agua de la ducha se definen como aguas grises. Si nos diera la gana de hacer lo que sabemos, nosotros nos diéramos cuenta que hay aguas grises que no están tan sucias y aguas negras que están bien sucias’’, sumó la profesora.

Inclusive, si se infiltrar las aguas grises en la tierra, no tendría que tratarse a miles de kilómetros con cloro en un sanitario. Pero actualmente, tanto las negras hasta las grises se tratan igual. Eso se traduce en una mayor cantidad de energía desperdiciada en la limpieza de agua.

‘‘La gente sabe, lo que pasa es que implementarlo a veces tiene muchos factores que el ahora, el rápido y barato no te permite ver. Lo que pasa es que te vas a dar cuenta de todo lo que ahorraste a la larga y la gente no funciona a la larga. La gente funciona aquí y ahora’’, expuso Algaze Beato.

Según Algaze, ‘‘ese criterio está siendo más nocivo que la propia falta de educación. Lo que la gente está gastando ahora en galones de agua en el supermercado quizás es mucho mayor que lo que hubiesen gastado en un receptáculo y un filtro de carbón’’.

De esa forma, la líder ambiental hizo un alto. Quería hacer un llamado a la unión.

‘‘Tiene que haber un plan y un incentivo que ellos sientan que es una inversión. Incentivar el bien común es una responsabilidad del estado. Lo que se promueve es esto porque el Estado está igual que nosotros. Paga la matrícula y no tiene para más nada.’’, resaltó.

Sumó también que ‘‘hasta que no empecemos a concertar un ideal de país a base del bien común de todos a largo plazo, vamos a seguir tomando las decisiones incorrectas’’.

Por otra parte, aunque se restableció el servicio de agua a los abonados de la Represa Carraízo, el presidente de la corporación pública, Alberto Lázaro, recalcó el deber de los ciudadanos en mantener un uso adecuado y mesurado del agua, ya que el embalse no está en su nivel óptimo.

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