Zayelit Budet: “el parto es un proceso bien político; nosotras tomamos el toro por los cuernos”

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Por Coral N. Negrón Almodóvar / @coral_negron

Para la “doula” puertorriqueña Zayelit Budet, la manera en que se dé un alumbramiento indica cuán consciente está la mujer sobre sus derechos reproductivos.

Su propia maternidad y experiencia en el “doulaismo” le ha enseñado que el parto en sí es similar a “una lucha de clases” y a un terreno de batalla donde las féminas pueden, o no, adueñarse de su anatomía.

Es con esta convicción que esta joven egresada de bachillerato en Periodismo y maestría en Educación Preescolar de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RP), ejerce su labor de soporte emocional y físico a mujeres durante el embarazo. Sin embargo, contrario a las “doulas” que ven su trabajo como algo anclado en la religión o espiritualidad, Budet practica el “doulaismo” con una “perspectiva política”.

Así lo indicó en entrevista con este medio, antes de entrar a un curso de pre partería en el Centro Mujeres Ayudando Mujeres (MAM), ubicado en la calle Dalia de Isla Verde.

“Para mí el parto es un proceso bien político. Es un proceso en el cual nosotras tomamos el toro por los cuernos y nos hacemos dueñas de nuestros derechos reproductivos…soy feminista rajá”, explicó con firmeza.

Su entrenamiento como matrona, término que según www.wordreference.com traduce “doula” al español, es producto de una situación personal. Budet fue diagnosticada con el Síndrome HELLP en su semana 33 de embarazo y la búsqueda de respuestas la impulsó a pasar de la instrucción a la acción.

“De tener unas expectativas bien altas sobre mi proceso prenatal, la vida me tiró al piso y me dio en la cara. Me raspé las rodillas y todo lo demás. Por eso es que llego a MAM. No porque quería ser doula o partera, sino porque quería entender mi situación. Cierto es que muchas veces los procesos de educación sobre nuestra salud reproductiva se explotan en la maternidad y hay que ver hacia dónde nos dirigirnos”, manifestó la sobreviviente del síndrome que produce hemólisis (descomposición de glóbulos rojos), enzimas hepáticas elevadas y conteo bajo de plaquetas, y ocurre una o dos veces por cada mil embarazos.

En el Centro MAM,  un espacio pro parto humanizado y lactancia, Budet llevó a cabo ese “proceso de sanación” que compensó el no haber tenido el umbral a la maternidad “natural, humano y mamífero” que anhelaba. El conocer a las parteras puertorriqueñas Rita Aparicio y Vanessa Caldari fijó un nuevo norte en el compás de su vida.

El aprendizaje diario pasó a ser clave para que comprendiera ciertas particularidades en el desarrollo de los niños, conocimiento útil para su desempeño como maestra preescolar. Y es que, a su entender, “un parto que no es humanizado no solo afecta el físico y las emociones de la madre, sino el desarrollo del bebé”.

Con esta visión es que Budet, antes de hablarle del embarazo a las mujeres que requieren de su apoyo, pretende “hacerlas dueñas de sus cuerpos”.

“Esa autonomía no te le va a dar un ginecólogo obstetra porque ellos son bien patriarcales. Quien llegue a MAM conocerá sobre su cuerpo, ya que el acceso a la educación es complejo en Puerto Rico… ‘¿Que una mujer se empodere de su cuerpo…? ¿Qué rayos? Yo la quiero callada, que no haga nada’”, señaló.

Sobre el número alto de cesáreas en la Isla (el Departamento de Salud indica que sobre el 48 por ciento de los nacimientos son por esta vía), la matrona opinó que el “verdadero problema es la inducción”. “Del 60 al 70 por ciento de las inducciones terminan en una cesárea”, lamentó. Además indicó que actualmente no hay estadísticas que confirmen la cantidad exacta de inducciones, pero espera que dentro de cinco años sí esté la información gracias a unos cambios que el Registro Demográfico efectuó en las hojas de registro de infantes.

Para Budet, hasta que la sociedad entienda que el parto es “natural”, la cifra de inducciones y cesáreas no se contraerá. Entiende que en Puerto Rico se le tiene que dar más respaldo a las parteras ya que los médicos tienen agendas muy cargadas y la estrechez de tiempo provoca operaciones innecesarias.

“En otros países, donde la partería está respetada, la forma en que trabajan los hospitales es más costo efectiva. En la serie inglesa ‘Historias de parto’ hay diez parteras por cada hospital y un médico que solo se ocupa de las emergencias. Creo que esa fórmula es ideal. También es necesario que las mujeres se eduquen y sepan cuál es el momento indicado para ir al hospital”, añadió.

Otro dato relevante mencionado por esta madre lactante es que, aunque en Puerto Rico es rara la práctica, “las mujeres que fueron cesárea en su primer alumbramiento pueden tener su segundo hijo por la vía natural si ya pasaron 18 meses”. Así lo afirma, destacó Budet, la American College of Obstetricians and Gynecologists, aunque la organización advierte que un parto vaginal 18 a 24 meses después de una cesárea conlleva un mayor riesgo de ruptura uterina durante el parto.

¿Tener una “doula” es costoso?

Cierto es que no toda fémina tiene los medios económicos para costear una matrona o partera, pero el personal de MAM acepta el “trueque”. Es decir, que, tras analizar una situación económica desaventajada, mujeres pagan los servicios haciendo bizcochos, tarjetas de presentación, dibujos, u otras cosas.

El precio de tener una “doula” puede ser entre 300 o 500 dólares. Sin embargo, las más experimentadas pueden cobrar hasta mil, comentó Budet, quien espera que los hombres también se involucren en la profesión. Por el momento solo hay dos certificados en el País: Eduardo Maldonado y José Ernesto.

“Estudiante por siempre”

Tras certificarse como educadora pre natal, Budet aprendió a encapsular placentas y seguirá empoderándose en este ámbito. En un año se ve iniciando sus estudios de partería formal y trayendo seres humanos al mundo con la mayor naturalidad posible.

“Es un camino largo, pero es lo que entiendo que quiero explorar. Cada paso que he dado en conjunto a los estudios que hice en la IUPI me han encaminado. Hasta mis estudios subgraduados me ayudaron con la creación de documentos y redacción de leyes. Además, como tenemos muchas intenciones de crear una escuela de partería y estamos haciendo los currículos, sigo aprovechando lo aprendido en mi maestría. De toda la preparación académica saqué las herramientas y la virtud para este campo… Siempre sabía que lo que yo me dedicara tenía que tener un impacto social y encontré un nicho en este espacio”.

Fotos y vídeo: Dania García Lebrón

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