Ciencia y arte van de la mano en favor de la conservación

Por: Zuleika Andújar Martínez

Ciencia y arte se unen en pro de la conservación del patrimonio cultural, gracias a los avances producidos por la NASA en experimentos fuera de nuestra órbita. Así lo constató una vez más el Dr. Antonio Martínez Collazo, catedrático de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.

El estudioso pasó revista sobre los grandes avances en la preservación de objetos de arte, por medio de un artefacto parecido al utilizado en la sonda espacial Curiosity, que fue utilizado para la recolección de muestras en la superficie del planeta Marte. Collazo indicó que estos avances han permitido nutrir el trabajo de los historiadores del arte.

“Y hay un aspecto del estudio científico de las obras de arte que aportan, y es en el área de historia técnica del arte, y hemos visto en recientes días… como, por ejemplo, las técnicas de adquisición de imágenes han permitido ver, descubrir imágenes subyacentes en obras de Picasso recientemente y en obras de Rembrandt. Eso ayuda al historiador del arte a tratar de ubicar al artista y sus prácticas, y aporta a la historia del arte desde un punto de vista “, indicó en el coloquio titulado NASA en el Museo, celebrado en el Museo de Historia, Antropología y Arte del Recinto de Río Piedras de la UPR.

Mediante la tecnología denominada espectrometría de reflectancia por fibra óptica, se pueden realizar estudios profundos que permiten descubrir con mayor exactitud la pigmentación exacta de la obra. De igual manera, esta tecnología ayuda a determinar la antigüedad de la pieza y si sufrió alguna alteración, como fue el caso de la pintura titulada Nuestra Señora de Belén del artista José Campeche.

Durante la actividad el científico tomó muestras de la pieza de arte titulada El Soldado Sentado del artista, Rafael Rivera González, que se encuentra actualmente en el Museo, pero que no está expuesta al público. Con un artefacto similar al utilizado en el Curiosity, pudo determinar con exactitud algunos pigmentos utilizados en la obra como fue el caso del azul cobalto y el rojo cadmio.

Considerado como un amante empedernido del arte, Collazo expresó que una de las ventajas de esta tecnología es que evita la transportación de la obra fuera del museo para realizar estudios de la pieza, lo que evita su erosión.

“La ciencia de conservación procura aplicar las ciencias y la ingeniería a tratar de entender esos procesos de degradación para poder tener o proponer alternativas de conservación y de restauración que sean efectivas”, sostuvo.