Estudiantes relatan su experiencia de colaboración trabajando con el COR3

mayaguez

Génesis Dávila Santiago
Estudiante Reportera
Oficina de Comunicaciones
Recinto de Río Piedras-UPR

 

Dos grupos de estudiantes de la Escuela Graduada de Planificación de la Universidad de Puerto Rico, con sede en el Recinto de Río Piedras, colaboraron con la Oficina de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia (COR3) en el informe de riesgos más reciente de esa entidad titulado Hazards Mitigation Planning Partners. 

Los 20 alumnos participantes utilizaron sus cursos de Aplicaciones de Computadoras en Planificación -GIS Avanzado, impartido por el profesor Aurelio Castro, y Riesgos y Planificación, de la profesora Martiza Barreto, para investigar y conocer los riesgos que enfrentaba el país y que más tarde publicaría la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés).

Valeria Bonano Suazo, una de las participantes, investigó el riesgo en las fallas y fisuras geológicas de la isla y descubrió las particularidades de cada una de esas fallas. Mencionó que la importancia de su colaboración recae en que las personas conocerán los riesgos a los que se exponen sus comunidades y los gobiernos tendrán las herramientas para ejecutar acciones más precisas con un enfoque preventivo.

“Con tener actualizados siempre los riesgos, tomaríamos siempre las acciones pertinentes a esa realidad que tenemos. Hay que siempre estar atentos a realizarlos, buscar las acciones más precisas para actuar, y cada vez mitigar y prevenir que personas se afecten ante cualquier riesgo”, expresó.

Sobre la investigación que realizó sostuvo que “nos dimos cuenta que cada fisura y cada falla alrededor de la isla genera un tipo de magnitud diferente y peculiar. Si, por ejemplo, se generara un movimiento en la trinchera del norte, que es la que queda al norte de Puerto Rico, se generaría un terremoto de hasta 8 en la escala de Richter” explicó la estudiante de Planificación Ambiental.

Esta situación supondría, según la joven, que si ocurriese un terremoto en el lado norte del país, podría ser más intenso que en cualquier otra parte del país.

Para Bonano Suazo, la experiencia de colaborar con el COR3 fue valiosa a pesar de que, a causa de la pandemia, tuvo que limitar su análisis a los datos generados durante la serie de terremotos de 2020.

“Idealmente, hubiese sido más beneficiosa y más completa la experiencia si hubiésemos estado todo el mundo presencialmente, pero creo que, dentro de todas las limitaciones que había, se hizo un buen trabajo, hubo mucha colaboración, hubo mucho aporte de los profesores hacia nosotros, y yo creo que fue una buena experiencia, independientemente de la situación de hacerlo todo virtual”, expresó la joven de 25 años.

Por otra parte, Nicole García Jiménez trabajó con el riesgo de inundaciones en Puerto Rico y describió la experiencia como enriquecedora.

“Fue una experiencia muy enriquecedora. La cantidad de conocimientos adquiridos es invaluable. La mejor parte fue tener la oportunidad de poder aplicar los conocimientos en un escenario real y práctico, además de poder aportar esos conocimientos para el beneficio del país y las comunidades que día a día viven los riesgos estudiados”, reconoció la estudiante de Planificación, Desarrollo Económico y Comunidad.

Detalló que el proceso de recolección de datos fue la parte más desafiante del proceso, porque tuvo que buscar, junto a sus compañeros, en múltiples bases de datos y páginas informativas para obtener la información que deseaba en un período de tres meses.

Aun así, aseguró que la experiencia superó sus expectativas.

En el informe, también participaron Moisés Abdel Rahman López, Katia Avilés Vázquez, Keyshla Class Villanueva, Natalia Crespo Román, Grace Delgado Navarro, Nias Hernández Montcourt, Enery López Navarrete, Mariana López González, Rubén Maldonado González, Carla Matos Chévere, Doris Medina Hernández, Augusto Miranda Acevedo, Yvette Núñez Sepúlveda, Laura Ospina, Briana Rodríguez Acevedo, Jailyn Soto Quintana, Génesis Valentín Rivera, Jaime Villeta García, y Mariángela Tirado Vales.

La directora de la Escuela Graduada de Planificación, Norma Peña Rivera, colaboró con la mentoría del proceso.