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Gallitos y jerezanas brillan en investigación

Por Camila M. Cutié Selva
Estudiante Reportera
Oficina de Comunicaciones
Recinto de Río Piedras – UPR 

Fotos por Dunamis C. Acevedo Santiago 

Cada laboratorio de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPR-RRP), es un semillero de profesionales de alto calibre. Diariamente, los gallitos y jerezanas que se forman en estos espacios contribuyen al progreso de sus diversas ramas del saber y, al mismo tiempo, enaltecen la misión de la universidad. Entre ellos, destacan Julienn Torres Rodríguez, Yamil Miranda Negrón y Sebastián Castro Rodríguez, quienes colaboran con el profesor José E. García Arrarás en su investigación sobre la regeneración intestinal. Este proyecto de investigación, que utiliza los pepinos de mar como modelo de estudio, recientemente recibió una nueva subvención del National Institutes of Health (NIH). 

Julienn Torres Rodríguez, Yamil Miranda Negrón y Sebastián Castro Rodríguez, estudiantes repletos de curiosidad y pasión por la biología, representan la capacidad excepcional de los científicos que se forman en los salones de clases del recinto riopedrense. 

Julienn Torres Rodríguez: Representante de la UPR como Gilliam Fellow 

Criada en un hogar humilde en las montañas de Villalba, Julienn Torres Rodríguez conocía, desde su infancia, el valor del trabajo duro, la responsabilidad y la educación como fuerzas transformadoras. Sin embargo, no fue hasta más tarde que comenzó a adentrarse en el camino de la ciencia. Luego de observar a su abuelo enfrentarse a la pérdida de memoria, Torres Rodríguez desarrolló un interés particular por comprender el funcionamiento del cerebro y el sistema nervioso. Armada con un bachillerato en Ciencias Biomédicas, actualmente la joven realiza un doctorado en Biología, con un enfoque en neurociencia, en la UPR-Río Piedras.  

Para Torres Rodríguez, el impacto del Recinto de Río Piedras en su desarrollo académico y profesional se refleja en sus habilidades experimentales, su capacidad de pensamiento crítico y su comprensión del proceso científico. La facultad, por su parte, aporta su granito de arena al servirle como modelo “de lo que significa ser científica y mentora” y, al mismo tiempo, al ayudarle a entender los retos y responsabilidades de una carrera en la investigación. “Más allá del ámbito académico, su guía también ha tenido un impacto en mi desarrollo personal, motivándome a crecer con integridad, perseverancia y compromiso con mi comunidad”, aseguró. 

Fuera del salón de clases, Torres Rodríguez ha fortalecido su formación científica a través de su participación en cursos especializados del Marine Biological Laboratory (MBL) –como el curso “Embryology: Concepts and Techniques in Modern Developmental Biology” y el programa Frontiers in Stem Cells and Regeneration­– en Woods Hole, Massachusetts; su desempeño como asistente de enseñanza en el laboratorio de Biología General II, espacio en el que descubrió su interés por la educación científica y la mentoría estudiantil, y su labor como representante del Programa Graduado de Ciencias Naturales y como miembro de la junta directiva de la Asociación de Estudiantes Graduados de Biología. 

Ese ahínco y pasión por el servicio, que se refleja también en su incesante trabajo comunitario, fueron premiados con la prestigiosa Beca Gilliam del Instituto de Medicina Howard Hughes (IMHH), un reconocimiento con el propósito de preparar líderes científicos comprometidos con la equidad y la inclusión. Torres Rodríguez fue seleccionada entre más de 700 solicitantes de Estados Unidos y Puerto Rico, y fue la única estudiante de una institución predominantemente hispana en recibir este reconocimiento. 

“[Ser Gilliam Fellow representa] una oportunidad única para desarrollar el liderazgo y contribuir a promover una cultura científica más equitativa e inclusiva. Asumo este reconocimiento con gratitud y el compromiso de continuar aportando al avance del conocimiento e inspirar a futuras generaciones de científicos”, compartió Torres Rodríguez. Con este compromiso en mente, la estudiante continuará desarrollándose como investigadora en el campo de la biología y la neurociencia. A largo plazo, aspira a dirigir su propio programa de investigación en el que pueda generar conocimiento que, eventualmente, contribuya al desarrollo de estrategias biomédicas para tratar lesiones o enfermedades del sistema nervioso, y a combinar la investigación con la enseñanza y la mentoría para la formación de nuevas generaciones de científicos y para promover el acceso a oportunidades en STEM, en particular para estudiantes de poblaciones subrepresentadas. 

“Como científica puertorriqueña, también aspiro a contribuir al fortalecimiento de la investigación científica en Puerto Rico y a continuar sirviendo como ejemplo de que es posible desarrollar carreras científicas de alto impacto desde nuestra isla”, sostuvo. 

Yamil Miranda Negrón: De las aulas a la industria farmacéutica

Yamil Miranda Negrón cuenta con un bachillerato en Biología del Recinto de Aguadilla de la Universidad de Puerto Rico y actualmente cursa su doctorado, bajo la misma rama, en el Recinto de Río Piedras. Su enfoque académico está en el área de regeneración del sistema nervioso.  

“Desde muy temprano en mi vida fui curioso… y esa actitud se enfocó en la biología cuando uno de mis familiares fue diagnosticado con una enfermedad neurodegenerativa”, compartió Miranda Negrón. Inicialmente, dirigió sus esfuerzos hacia una carrera en medicina, pero su interés por comprender la etiología de las enfermedades y contribuir a la comunidad científica le condujo por un rumbo distinto. A un año de completar su doctorado, Miranda Negrón cuenta con una oferta laboral de la farmacéutica Eli Lilly tras colaborar con ellos, en su sede en Indianápolis, en 2025. 

“Soy privilegiado… por obtener una oferta de este calibre a un año de mi graduación”, compartió el joven. Añadió, además, que esta oportunidad laboral “demuestra, una vez más, que la Universidad de Puerto Rico es un instituto académico de alta excelencia” y que, por lo tanto, seguir invirtiendo en ella “debe ser una prioridad y un proyecto de país”. 

Para Medina Negrón, su éxito académico se debe, en gran medida, a la facultad, que le ha apoyado en cada paso del proceso, y a la universidad como un todo. El joven destacó que la Universidad de Puerto Rico, con todos los recintos que la componen, es “una institución que forma profesionales de alto calibre sin sacrificar la accesibilidad” y que poder contribuir en su desarrollo es uno de sus grandes anhelos. 

“Me encantaría aplicar los conocimientos adquiridos para ayudar y cabildear a favor de la Universidad de Puerto Rico. Especialmente, transformando la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras de una clasificación R2 a una R1 [según la Carnegie Classification of Institutions of Higher Education]”, aseguró Miranda Negrón. Desde su perspectiva, la universidad es “un instrumento de desarrollo económico y tecnológico” e invertir en ella, por lo tanto, “podría ser la inversión estratégica más razonable para Puerto Rico”. 

A lo largo de su carrera científica, el joven ha enriquecido su experiencia académica con distintas oportunidades de internado e investigación. Entre ellas, destacan su participación en el programa IRES, administrado por la Montclair State University, que le permitió trabajar durante ocho semanas en el Instituto Nacional de Genética de Japón, en el laboratorio de Koichi Kawakami, y su experiencia dentro del Neuroscience Scholars Program, de la Society for Neuroscience, que, además de invertir económicamente en su desarrollo científico, le brindó una red de apoyo para navegar la comunidad científica. Asimismo, la obtención de la beca F31 Kirschtein-NRSA, de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), le permitió financiar sus estudios doctorales y, al mismo tiempo, el proceso fomentó su capacidad para conceptualizar, estructurar y defender su proyecto de investigación. 

Miranda Negrón señaló la importancia del aporte de los estudiantes subgraduados en los laboratorios de investigación. “Es sumamente importante resaltar el impacto de los estudiantes subgraduados en la investigación científica del recinto. Durante mi travesía doctoral, he tenido el honor de brindar mentoría a siete excelentes estudiantes subgraduados. Cada uno de estos estudiantes ha aportado al proyecto y, a su vez, lo ha hecho suyo, por lo que también han obtenido becas, internados y reconocimiento”, sostuvo el estudiante graduado. 

Sebastián Castro Rodríguez: Un gallito rumbo a Tokio

Entre estos estudiantes subgraduados, destaca Sebastián Castro Rodríguez, quien cursa un bachillerato en Biología. Durante este verano, el estudiante viajará a Japón para realizar una pasantía en el laboratorio del doctor Hiromi Hirata en la Universidad Aoyama Gakuin. “Representar a Puerto Rico es un sueño hecho realidad”, comentó Castro Rodríguez. “Se me infla el pecho de solo pensar que tendré la oportunidad de poner el nombre de Puerto Rico en alto mediante mi investigación en Japón. Es un orgullo que hace cada experiencia mil veces mejor”.

Castro Rodríguez compartió que el trayecto hacia Japón comenzó, indirectamente, en un verano de su adolescencia. La clase de ciencias era su preferida, así que decidió solicitar, en 2022, al programa de verano de la Fundación García Rinaldi. Durante esta experiencia, tuvo la oportunidad de observar cirugías de corazón abierto, de escoliosis y de túnel carpiano en las que, con la ayuda de los médicos, pudo comprender las funciones de partes específicas del cuerpo humano y conectar con diferentes ramas de la medicina. Además, realizó un proyecto de investigación científica sobre la reacción de oxidación-reducción de la proteína APE-1 y los factores de transcripción mitocondriales en la enfermedad de Huntington. 

Luego de esta experiencia, el joven entró al programa STEP-UP del NIH en el verano de 2023. Allí, tuvo la oportunidad de trabajar con el doctor Abraham Schwartz y, además, pudo colaborar en el desarrollo de una nueva tecnología para imágenes intrínsecas y espectroscopía. 

Estas prácticas académicas, unidas a su experiencia tras el diagnóstico de demencia frontotemporal de su abuelo, le inspiraron a realizar un bachillerato en Biología y a perseguir una carrera en neurociencia. “Entendí mucho sobre lo que quería para mi futuro; comprender el porqué de las enfermedades y adentrarme en la brecha de conocimiento en este campo”, señaló Castro Rodríguez. 

Ya en el Recinto de Río Piedras, el estudiante solicitó a NeuroID, un programa que fomenta la investigación para estudiantes subgraduados en laboratorios del Sistema UPR, y así logró entrar al laboratorio del doctor García Arrarás en el verano de 2024. “En el laboratorio, he desarrollado un protocolo para llevar a cabo ‘single-nuclei RNA-sequencing’, caracterizado secuencias de genes en el pepino de mar (Holothuria glaberrima) y validado poblaciones celulares en el sistema nervioso del pepino utilizando HCR-FISH”, relató el universitario. 

Para Castro Rodríguez, la experiencia en el laboratorio del doctor García Arrarás le ha enseñado la importancia del trabajo en equipo, a implementar el conocimiento adquirido en clases en un ambiente real y a desarrollar preguntas como científico. Todas estas experiencias y destrezas, además, le han llevado a presentar en múltiples conferencias locales e internacionales, a participar de un programa de verano en la Universidad de Chicago y a comenzar el desarrollo de su primer artículo científico como autor principal. 

“La Universidad de Puerto Rico me ha brindado oportunidades que nunca imaginé posibles y que dan la talla a cualquier universidad en Estados Unidos. En Puerto Rico hay mentes brillantes y resilientes”, comentó el estudiante. Asimismo, destacó la excelencia de su facultad; en específico, señaló que el doctor García Arrarás, junto al estudiante graduado Miranda Negrón, le han “enseñado la ética del trabajo arduo, el balance con los estudios y la vida personal”. 

“Un buen ambiente de investigación, como el creado por el doctor, es esencial para el trabajo en equipo y la buena investigación”, compartió Castro Rodríguez. “Mi experiencia en el laboratorio ha sido increíble y me ha provisto herramientas científicas y personales que utilizaré durante toda mi carrera”.

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