
La Dra. Mercedes Trelles Hernández es becada por la Galería Nacional de Arte de Washington
Por Mario Alegre Barrios
Oficina de Comunicaciones
La historiadora del arte, Dra. Mercedes Trelles Hernández —directora interina del Programa de Historia del Arte de la Facultad de Humanidades del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico— acaba de sumar a su trayectoria uno de los reconocimientos académicos internacionales más prestigiosos: el “Leonard A. Lauder Senior Visiting Fellowship” del Center for Advanced Studies in the Visual Arts (CASVA), entidad adscrita a la National Gallery of Art en Washington, D.C. Esta residencia, concedida únicamente a investigadores con una trayectoria consolidada, le permitirá dedicarse de lleno a un ambicioso proyecto de investigación sobre el arte contemporáneo puertorriqueño desde una perspectiva crítica, transnacional y profundamente arraigada en la experiencia histórica del país.
La beca cubre dos meses —desde inicio de marzo a fines de abril próximos— de investigación intensiva, alojamiento y acceso pleno a los recursos de la National Gallery of Art, su biblioteca especializada y sus archivos. Para Trelles Hernández, se trata de un hito largamente anhelado. “Es un sueño que tenía desde hace tiempo”, confiesa. “CASVA representa un espacio donde el pensamiento se puede desarrollar sin interrupciones, con un rigor y una profundidad que rara vez se logran en el día a día académico”.
Una oportunidad que nace del reconocimiento entre pares
La invitación a postular no surgió de manera fortuita. Fue un antiguo colega de beca quien, al conocer la trayectoria y los intereses de Trelles Hernández, la animó a presentar su candidatura. “A veces necesitamos que alguien desde afuera valide lo que hacemos y nos recuerde que nuestro trabajo tiene peso”, explica. Ese gesto de reconocimiento entre pares fue decisivo para que se atreviera a dar el paso.
Su proyecto en CASVA —titulado “There’s No Place Like Home: Nostalgia and Resistance in the Art from Puerto Rico and Its Diaspora”— se centra en el análisis del espacio doméstico en el arte contemporáneo de Puerto Rico, particularmente en lo que ella denomina las “ruinas domésticas”.
En septiembre del pasado año organizó la exhibición “Entre ruinas: Arte contemporáneo de Puerto Rico”, en el Museo de Arte y Diseño de Miramar y, como parte de este proyecto de investigación, se empezó a percatar de que mucho del arte contemporáneo trabaja con el espacio de la casa.
“Muchas de las ruinas que aparecen en ‘Entre ruinas’ son espacios domésticos. No todas, porque muchas ruinas también son colectivas, fracasos de grandes dimensiones, incluyendo el fracaso del proyecto político —explica—. Pero que la dimensión quizás más personal es la ruina del espacio doméstico, con una estética que yo tradicionalmente he asociado también con la estética de la diáspora. La gente que se va de Puerto Rico dedica un lugar muy importante a la casa, a la familia, porque es el lugar seguro, también es la conexión con el espacio del que se proviene, es el lugar donde la identidad se define y en el que la memoria se atesora. Y a mí me llamó mucho la atención esto que yo veo como un cambio, porque nuestro arte isleño no estaba tan interesado en eso, por lo menos desde mi óptica. Llevo trabajando en esto ya veinte años, en ese espacio doméstico y en la nostalgia, porque dentro de las obras de arte hechas en Puerto Rico hay ya una sensación como de añoranza, aun de parte de artistas que viven en la isla”.
“Entre ruinas” se trata de obras que utilizan la casa —real, simbólica o fragmentada— como eje para pensar la memoria, la pérdida, la violencia estructural y la diáspora. “La casa no es solo un lugar físico”, señala. “Es un archivo social. Retiene lo que valoramos, pero también evidencia silencios, exclusiones y ausencias”.
La casa como archivo y la diáspora como experiencia estética
En esta investigación, Trelles Hernández vincula el arte puertorriqueño con estéticas de la diáspora, el arte afroamericano y el feminismo. La noción de “casa como archivo” le permite pensar cómo el espacio doméstico articula identidades individuales y colectivas, y cómo ese espacio se transforma —o se desmorona— bajo condiciones de migración forzada, precariedad económica y crisis política.
“La casa guarda lo que somos, pero también lo que no se nos permitió ser”, afirma. En ese sentido, su lectura conecta las ruinas domésticas con procesos históricos más amplios, donde la experiencia puertorriqueña dialoga con otras narrativas diaspóricas del Caribe y de comunidades racializadas en Estados Unidos.
Paralelamente, Trelles Hernández desarrollará una segunda línea de investigación: la abstracción con clave puertorriqueña. Se trata de obras abstractas que, sin recurrir a la figuración, integran colores, patrones y materiales reconocibles para quienes comparten la cultura isleña. “Es una abstracción que no es neutral”, explica. “Está cargada de memoria cultural, aunque no siempre sea legible para quien mira desde afuera”.
Escritura, curaduría y proyección futura
Entre sus objetivos concretos durante el “fellowship” figura la redacción de al menos dos ensayos académicos: uno sobre ruinas domésticas y diáspora, y otro sobre abstracción puertorriqueña. Además, explorará la viabilidad de una exposición curatorial que articule estas investigaciones en un formato museográfico.
“La investigación no termina en el texto”, sostiene. “Me interesa pensar cómo estas ideas pueden traducirse en una experiencia visual, en un diálogo directo con el público”.
Del auge cultural a la crisis estructural
En la entrevista, Trelles Hernández traza también un diagnóstico crítico del ecosistema artístico puertorriqueño. Recuerda que, antes de 2008, el país contaba con una red activa de galerías, una crítica de arte visible en la prensa y espacios de debate público en museos y salas alternativas. Ese entramado comenzó a desmoronarse tras la crisis económica de 2008–2009, agravada por la Ley 7 y el éxodo de profesionales del sector cultural.
“El huracán María en 2017 y la pandemia terminaron de colapsar estructuras ya debilitadas”, señala. “Perdimos liderazgo institucional y continuidad”.
Frente a ese vacío, el sector artístico respondió con creatividad y resiliencia. Surgieron espacios autogestionados y colectivos donde los propios artistas asumieron roles de galeristas, curadores y gestores culturales. No obstante, Trelles Hernández advierte sobre un problema persistente: el declive de la crítica profesional en los periódicos y la falta de modelos sostenibles en blogs y redes sociales.
“Sin documentación ni crítica estable, se nos hace cada vez más difícil construir una historia sólida del arte contemporáneo puertorriqueño”, alerta.
Educación, legado y responsabilidad generacional
La conversación adquiere un tono más personal cuando habla de su relación con la educación. Proveniente de una familia marcada por la docencia y el activismo —hija del fenecido profesor Dr. Luis Trelles y de la doctora Carmen Dolores Hernández y de abuela materna abogada—, Trelles Hernández concibe la formación como una herramienta de transformación social. “La educación siempre fue vista en mi casa como una llave para abrir posibilidades”, recuerda.
Como profesora universitaria, reconoce el reto de atraer estudiantes a la Historia del Arte en un contexto donde las condiciones laborales desalientan la carrera docente. Aun así, insiste en la importancia de formar nuevas generaciones con pensamiento crítico y sensibilidad histórica.
Un hito personal y colectivo
Para la Dra. Trelles Hernández, el fellowship en CASVA no es solo un logro individual, sino una oportunidad para aportar nuevas miradas al estudio del arte latinoamericano y puertorriqueño. “Es un privilegio, pero también una responsabilidad”, afirma. “Llevar nuestras preguntas, nuestras imágenes y nuestras historias a un espacio como este es una forma de afirmar que Puerto Rico tiene mucho que decir en el panorama internacional”.
Desde Washington, D.C., su investigación se proyecta como un puente entre archivos, casas, diásporas y abstracciones, recordándonos que el arte no solo representa la realidad: también la interroga, la conserva y la transforma.
