Vestida de gala la UPR-RP para celebrar la vida de Gilda Navarra

foto escenario

Por endi.com

Ni una butaca quedó vacía anoche en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico como en las mejores galas de la maestra Gilda Navarra que pisó ese escenario por vez primera en 1954 con Ballets de San Juan del cual fue directora.

Esta vez sus exalumnos, compañeros, amigos, Andanza, exintegrantes de taller de histriones y de Taller síntesis (los que también dirigió) se unieron para honrar su trabajo y celebrar la  vida de la coreógrafa  que falleció el 26 de julio a los 94 años.

La velada inició a los acordes de “La vie en rose”, canción favorita de la mima, interpretada por Maud Duquella. En un primer plano los zapatos de baile de Gilda, imposibles de llenar, sobre una alfombra roja  se mantuvieron iluminados.

Era la promesa de una noche inolvidable, mágica, en que el arte del silencio se apoderó de la palabra.

Un número de la bailaora Jeanne d’Arc Casas acompañada por la guitarra de Rafael Martínez aportaron a las lembranzas de los años en que Navarra estudiaba en España y se fue forjando un nombre, y un nuevo apellido que su profesora de danza le cambió por el García.

“Maestrxs Detrás del silencio” con textos de María Laura Leslie y Eduardo Galeano representando un salón de clases en que se evidenciaba la rigurosidad y disciplina de la profesora otro de los números del programa. En esta escena participó la actriz Cordelia González quien además intervino en la narración de “Amores gatos: dúo de la minina y el múcaro” con los bailarines Bárbara Hernández y Julio Ramos en una décima de Joaquín Muller.

La doctora Rosa María Márquez, amiga y comadre de la profesora  tuvo a su cargo presentar varias segmentos de entrevistas realizadas a Navarra con imágenes de su trayectoria en que dejaba expuesto su carácter franco y decidido como cuando se fue a Francia a estudiar y tuvo la oportunidad de conocer al famoso mimo Marcel Marceau.

Mientras que el doctor José Luis Ramos Escobar, director del Departamento de drama de la UPR destacó de un texto de Gilda que “el duende es un poder misterioso que tienen algunos, muy pocos artistas”. También citó del mismo escrito “aprendí y enseñé la satisfacción de educarse uno mismo libro a libro. Puedo morir tranquila porque sé que la semilla que sembré nació y está floreciendo”.

Le siguió otra puesta “La voz de la mujer del silencio” (como le llamaban a bailarina) a cargo de Alma Concepción.

“Arlequines”, dirigido por la doctora Rosabel Otón, el alumno destacado de Navarra, Ramfis González,  Alejandra Corchado y otros artistas de la pantomima fue uno de los mejores números. Igualmente “Polimnias imágenes de ocho mujeres con Alberto Rodríguez en la guitarra.

Lo más conmovedor del festejo fue cuando el Coro de la Universidad de Puerto Rico, dirigido por Carmen Acevedo Lucio cantó un fragmento de la ópera “Carmina Burana” a la vez que un grupo de mimos lo interpretaba.

Para el cierre fue elegido el tema “A mi manera” instrumental con todos los participantes sobre el escenario y un público de pie aplaudiendoles.

Cabe destacar que este tributo de amor a una mujer que dejó un legado difícil de igualar se dio además con la colaboración de la profesora Susan Homar y la decana de la facultad de Humanidades María de los Ángeles Castro.

Galería de fotos por José A. Robledo González