Rector de la UPR-RP analiza las enormes aportaciones desde el ámbito de la investigación

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Primera parte de la entrevista realizada al rector del Recinto de Río Piedras de la UPR, Dr. Carlos Severino Valdez, quien está a punto de pasar el umbral de su primer año académico como rector; una jornada llena de logros, retos que encarar y de una visión más amplia acerca del rumbo que debe tomar el Primer Centro Docente del País.

Por Rebeca J. Agosto Rosa

La investigación, el desarrollo comunitario, la vida universitaria, la cultura y el deporte representan los ejes centrales del quehacer diario de la centenaria institución. Desde su oficina, ubicada en la emblemática Torre universitaria, Severino conversó con un grupo de estudiantes-periodistas sobre estas temáticas de relevancia para el campus.

El también exdecano de la Facultad de Ciencias Sociales, geógrafo y catedrático inicia su reflexión analizando el desarrollo investigativo a nivel graduado y subgraduado del recinto y las diversas maneras en que todo este quehacer intelectual impacta de manera directa al País.

Las investigaciones científicas y académicas son una de las áreas que más prestigio le traen al Recinto de Río Piedras y, durante el último año, se ha hecho un esfuerzo por dar a conocer más los esfuerzos y logros de los profesores y estudiantes. ¿Cuál es la importancia de la innovación e investigación desde la universidad para Puerto Rico? ¿Cómo aporta al desarrollo social y económico y social del país?

La transferencia de tecnología es crucial para cualquier sociedad. En este momento, para Puerto Rico, es algo en que se nos va la vida. Tenemos que tener toda la consciencia del mundo, tenemos que apoyar esas investigaciones, tenemos que multiplicar esas investigaciones, la mayoría que sean posibles.

Hay algo que todavía no hemos anunciado y que lo voy a anunciar aquí en esta entrevista con ustedes, es que nosotros hemos aprobado un presupuesto de $250 mil anuales por cinco años para el programa Iniciativas de Investigación y Actividad Creativa Subgraduadas (iINAS). Eso, obviamente, en reconocimiento a que la investigación tiene que comenzarse en las etapas más tempranas de la vida estudiantil, que los estudiantes puedan, conjuntamente con sus profesores, comenzar a formarse en bachillerato como investigadores e investigadoras en áreas de relieve y que, a la misma vez, puedan encausar sus carreras conociendo que la investigación es parte esencial de cualquier proceso formativo. Nuestros estudiantes, cada vez que participan de un proceso de investigación (…) demuestran su calidad, demuestran el gran adiestramiento que reciben en el Recinto de Río Piedras.

A través de la transferencia de tecnologías puede hacer que el país cambie de rumbo económico. Las universidades han demostrado que pueden obtener esa virtud de ayudar a las sociedades a enfrentar sus problemas más graves, los momentos más difíciles, para reencauzar su desarrollo.

Tanto como necesitaba Puerto Rico a la Universidad de Puerto Rico a principios del siglo pasado, ahora mismo el país, en una coyuntura distinta, necesita esa Universidad de Puerto Rico que, aunque estemos en una crisis económica, la mejor inversión siempre va por la apuesta a la educación, a la formación, a la investigación.

Lamentablemente, en Puerto Rico se destina poco dinero para la investigación (aunque) la mayor parte del dinero que se destina a la investigación se reserva especialmente a este recinto. Una sociedad saludable destina dos, tres por ciento de su producto interno bruto a la investigación. En Puerto Rico estamos muy lejos de eso. En la medida que se reduzca el presupuesto de la UPR, se reduce aún más dramáticamente la inversión que hace la sociedad puertorriqueña en investigación. Si reducimos nuestra capacidad de innovar a través de la investigación científica, estamos designando la sociedad puertorriqueña a vivir una etapa retrógrada y eso no es lo que queremos, ciertamente.

Mucha gente no entiende el significado del dinero que se pone en la Universidad de Puerto Rico, pero es muy importante para el país la investigación que hacemos, especialmente en este Recinto.

¿Cómo podrían afectarse los fondos de investigación del Recinto ante un posible recorte al presupuesto universitario?

Un posible recorte al presupuesto de la universidad podría afectar duramente lo que es el tiempo que el profesorado tiene disponible para la investigación. En la medida en que se afecte el tiempo que se le descarga a una profesora o profesor para investigar con los estudiantes estamos limitando seriamente la propia investigación. Ahí estaríamos haciéndole un flaco favor a la sociedad puertorriqueña.

Yo quiero que quede bien claro que no es que nosotros nos oponemos a que haya racionalización del presupuesto de la Universidad de Puerto Rico, se trata de que el presupuesto de la universidad ya ha sido reducido por más de diez años; ha ido sistemáticamente reduciéndose porque la universidad se ha afectado, crisis tras crisis, particularmente con el vaivén de la fórmula. En el año 1986-87 el presupuesto del Recinto de Río Piedras era casi $300 millones, (mientras) al día de hoy es $234 millones.

Eso nos da una idea de cómo se nos ha reducido una cantidad sustancial de dinero como ninguna otra agencia de gobierno lo ha hecho en los últimos 10 años. Entonces no es justo ahora hablar de que a todo el mundo se le recorte en la misma proporción, cuando a la Universidad de Puerto Rico se le ha achicado el presupuesto… hemos aprendido a hacer más con menos, por mucho tiempo pero ya estamos en un momento en que la capacidad de hacer ajustes es sencillamente mucho más limitada de lo que teníamos hace 10 años.

Retomando el proyecto iINAS, que se enfoca en áreas que tradicionalmente no reciben suficiente apoyo financiero, como las Humanidades, Ciencias Sociales y Educación, ¿qué otras medidas se pueden tomar para darle mayor visibilidad y apoyo económico a los esfuerzos y hallazgos de estas disciplinas?

Cuando trabajaba de decano de la Facultad de Ciencias Sociales, de la propia producción de las áreas que eran más susceptibles a allegar fondos externos y a retribuir a la facultad con lo que se conoce como fondos indirectos, lo que hacíamos era financiar con ese dinero otras investigaciones, precisamente en los campos que no eran tan simpáticos para las fuentes de donativos. Así que eso es lo mismo que vamos a hacer ahora.

Claramente, tenemos la posibilidad de hacerlo a un nivel mayor, de apoyar a través de iINAS u otros apoyos particulares otras formas de investigación que son importantes para el país pero que no figuran en la lista de prioridades de muchas agencias que dan donativos de investigación.

Como profesor de geografía de la Facultad de Ciencias Sociales, ¿cuáles retos reconoce enfrentan sus colegas a la hora de balancear la carga académica e investigativa y conseguir los recursos para realizar su trabajo?

Depende mucho de la cantidad de dinero que tengamos. Cuesta mucho darle tiempo a un docente para que investigue porque cuando se sustituye una cuarta parte de su tiempo estamos haciendo una inversión. Cuesta $20 mil eliminarle una clase de su programa académico para que tenga solamente nueve créditos de tareas extradocentes. Es un problema de dinero en gran medida.

Hay que hacer un esfuerzo bien grande en las facultades para que eso siga ocurriendo, pero igualmente hay que hacer un esfuerzo desde el punto de vista de los profesores para que hagan el mejor uso posible de esa gran oportunidad. Debemos ser cada vez más rigurosos con esa inversión para que saquemos el mejor provecho para el país y para el prestigio de la universidad, que haya más participación de los estudiantes a través de estos programas que hemos hablado y otros programas más.

Ha sido un gran éxito este año que el Recinto esté afiliado a la Fundación Mellon Mays. Eso es un reconocimiento que nos va a ayudar a ampliar la cantidad de estudiantes que están haciendo investigación de alto calibre junto a sus profesores y esperamos poder adherirnos a otras iniciativas como esta, tanto a nivel subgraduado como graduado, para poder ayudar a los profesores a que puedan tener mayor capacidad de trabajo utilizando a los estudiantes como parte de su equipo de investigación.

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