Rubén Blades: una vida más allá de la música y la poesía

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Por Abimarie Rivera Martínez
Estudiante Reportera
Oficina de Comunicaciones
Recinto de Río Piedras – UPR

Fotos por Héctor A. Suárez De Jesús 

Como parte de su visita a Puerto Rico para compromisos artísticos, el cantante, compositor, abogado y político panameño, Rubén Blades, ofreció una conferencia en la Facultad de Educación ante casa llena.

La actividad, organizada por la Asociación de Estudiantes de la Escuela Graduada de Administración Pública del campus, se logró gracias a las conversaciones que sostuvo el expresidente del organismo, José Luis Colón, con el equipo de trabajo de Blades, para poder traer al artista a la universidad.

Blades, quien desde hace varios años ofrece conferencias a estudiantes en universidades públicas de los Estados Unidos, se mostró “feliz y agradecido” de compartir con la comunidad del Recinto de Río Piedras y ofrecer la conferencia en español. 

“Siempre que me invitan a las universidades tengo que dar conferencias en inglés, porque por lo general las conferencias las doy en universidades de los Estados Unidos. Hoy, al menos, puedo hablar en español y me siento más cómodo hablando en mi idioma”, comentó en tono jocoso.

Sobre la razón que lo llevó a interactuar con universitarios estadounidenses y de otras partes del mundo, señaló que el conocimiento debe ser compartido. “La razón por la que hago esto es porque es un crimen no compartir conocimientos, especialmente con la gente joven”, afirmó.   

Una vida dedicada a la música

La música la lleva en la sangre por herencia de sus padres. Su madre, quien era cantante, y su padre, músico, propulsaron en él el amor por la melodía y el ritmo.

Aunque su madre no deseaba que se viera involucrado en la música, durante su adolescencia su padre le presentó varios salseros puertorriqueños de la talla de Tito Puentes, Ismael “Maelo” Rivera, Cheo Feliciano y Roberto Roena, quienes avivaron su pasión por el género tropical.

A diferencia de otros artistas, el panameño utiliza la música como vehículo de comunicación, práctica que aprendió del cantautor argentino Piero, quien -a su vez- le inspiró a denunciar injusticias a través de sus composiciones. “Puedes escribir lo que sea, pero yo escribo sobre cosas que me rodean”, señaló el Académico Residente (Steinhardt Dean’s Scholar-in-Residence) de la New York University (NYU). 

Desde joven tenía clara su visión sobre la música, “yo voy a escribir sobre la vida, yo voy a escribir mis vivencias”, aseguró.

Su primera pieza musical fue 9 de enero, basada en los hechos que se remontan a esa fecha en el 1964, en el cual 21 estudiantes murieron y sobre 500 resultaron heridos en defensa de la bandera de Panamá como símbolo de su legítimo derecho a ser panameños en su propia tierra.

Debido a sus ejecutorias musicales, fue ‘bautizado’ por Gabriel García Márquez como “el cronista que canta”, hecho por el cual es conocido mundialmente como “el poeta de la salsa”. 

Si de algo Blades estaba seguro era de que no quería ejercer la abogacía en un país cobijado por una dictadura. Por lo que en el 1973 se vio forzado a emigrar a los Estados Unidos, junto a su familia, tras confrontar una serie de problemas con el fascismo de Manuel Noriega. 

Sin embargo, fue justamente este hecho el que le abrió las puertas en el mercado estadounidense en donde encontró su espacio en la música logrando colaboraciones con grandes artistas y conjuntos musicales de la época. 

Durante varios años perteneció a la reconocida agrupación Fania All-Stars y colaboró por varias décadas con el cantante y compositor nuyorican Willie Colón, del cual se distanció hace poco más de 15 años, pero de quien se mostró agradecido por la oportunidad otorgada pese a sus diferencias. 

Entre sus composiciones más destacadas se encuentran Decisiones, Pedro Navaja, Tiburón, Amor y Control, Caminando, Buscando América, Camaleón, Maestra Vida, El Pasado no Perdona, entre otras.  

Del escenario a la pantalla del cine y la televisión

Su colaboración a la música popular lo llevó a abrirse paso en el mundo del cine, dando vida a diversos personajes en más de una treintena de filmes cinematográficos, siendo los más recientes Yo no me llamo Rubén Blades (2018), Hands of Stone (2016), El Consejero (2013) y Cristiada (2012).

Además, ha participado en tres series de televisión destacándose en Fear the Walking Dead (2015-2019), Cinemax Sessions (1989) y Dead Man Out (1989).

Cabe destacar que su participación en esta última serie le valió el premio a Mejor Actor en los premios ACE de Televisión por Cable. 

Al momento cuenta con 17 Premios Grammy, nueve de ellos Grammy Anglos y ocho Grammy Latinos, y ha sido nominado en tres ocasiones a los Premios Emmy. 

Su rol como servidor público 

El amor a su país y su deseo por crear una nueva manera de hacer política en Panamá, lo llevó a la fundación del partido Papa Egoró en 1992. 

Dos años más tarde, en las elecciones de 1994, fue el candidato a la presidencia del país centroamericano por dicho partido, obteniendo el tercer lugar con el 18 por ciento de los votos, de un total de siete candidatos presidenciales. 

“Mi intención siempre fue crearle a la gente una visión de que es posible crear otras maneras de hacer política”, puntualizó el actor. “No estamos condicionados a aceptar las postulaciones políticas de corte tradicional”, añadió. 

Pese a su revés político, del cual admitió haber aprendido a anteponer sus ideales sobre las demás personas, no se desligó del todo de la política panameña. Esto le permitió retomar su vida como servidor público en el 2004, año en el que asumió la encomienda de laborar como Ministro de Turismo y Administrador General de la República de Panamá hasta junio de 2009.  

Al hablar sobre su gestión como ministro de Turismo hizo énfasis en que durante su estancia se creó la primera Ley de Turismo de Panamá, un plan maestro a 20 años y una nueva forma de hacer visitación turística.  

Aunque aseguró que muchas personas le han cuestionado el porqué de su precipitado retiro de la política panameña, el intérprete de El padre Antonio y su monaguillo Andrés, manifestó que durante su término como candidato a la presidencia y ministro de turismo aprendió lo justo y necesario. 

“Yo salí siendo mejor persona que la que entró y menos egoísta”, indicó.

Un llamado al cambio 

Ante las dificultades y la diversificación que la actualidad y la modernización han traído consigo, muchos son los que a menudo se acercan al artista con grandes ansias de cambiar el curso de la historia de Panamá.

“Cuando alguien me dice que quiere cambiar el país le preguntó, ¿qué estás dispuesto a sacrificar por el país?”, expuso. 

Tras los constantes cambios que ha atravesado Panamá en el último cuarto de siglo, Blades hizo referencia a los sucesos que transformaron la historia política de Puerto Rico durante el pasado mes de julio. “Juntos podemos hacer cambios positivos, sí se puede hacer. Espero que en eso podamos aprender de lo que pasó en Puerto Rico”, señaló al paso que concluyó que “los destinos se hacen, no se heredan”.