
Estudio de la UPRRP destaca la educación superior como motor clave de movilidad social en Puerto Rico
Por Carliany Ruiz Ramos
Estudiante PEAF
Oficina de Comunicaciones
Recinto de Río Piedras-UPR
Foto por Héctor Suárez De Jesús
La investigación sobre la movilidad social en Puerto Rico realizada por los profesores José Caraballo Cueto y Eileen Segarra Alméstica de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras (UPRRP), -mediante el Centro de Estudios del Desarrollo y el Centro de Estudios Multidisplinarios sobre Gobierno y Asuntos Públicos- concluyó que la educación superior continúa siendo uno de los principales motores de movilidad social en la isla. El estudio, presentado recientemente en la Fundación Luis Muñoz Marín, reveló que completar un bachillerato, o llegar a realizar estudios graduados, aumenta significativamente las probabilidades de mejorar el estatus socioeconómico y ocupacional.
El estudio, basado en entrevistas realizadas a cerca de mil personas entre las edades de 30 a 60 años, analizó distintos indicadores de movilidad social, incluyendo nivel educativo, ocupación, percepción de clase social y condiciones materiales de vida. Los investigadores compararon la situación actual de los participantes con la de sus hogares cuando tenían 14 años.
Entre los hallazgos principales, la investigación encontró que las generaciones actuales alcanzan mayores niveles educativos que las generaciones de sus padres. Mientras el 16% de los participantes obtuvo bachillerato o más, solo un 6% de la generación anterior había alcanzado ese nivel académico.
Asimismo, los investigadores identificaron una relación consistente entre movilidad académica y movilidad social. Según el análisis presentado, las personas que alcanzan un nivel educativo superior al de sus padres tienen mayores probabilidades de experimentar mejores condiciones económicas y ocupacionales.
“Si uno quiere tener algún progreso material con respecto al hogar en donde se crió, el obtener logros educativos te ayuda a garantizar mejor estabilidad social”, expresó el Dr. José Caraballo Cueto durante la presentación.
La investigación también examinó diferencias generacionales relacionadas con los cambios económicos del país, tras la eliminación de la Sección 936 en 1996. Los resultados muestran que las personas mayores de 45 años, quienes crecieron durante el periodo de industrialización de Puerto Rico experimentaron mayores niveles de movilidad social que los grupos más jóvenes.
Otro resultado destacado fue que, para las generaciones más jóvenes, completar estudios graduados tiene un impacto aún más fuerte sobre la movilidad social. Según el análisis de regresión logística presentado, las personas con estudios graduados tenían hasta 31 veces más probabilidad de experimentar movilidad social en comparación con quienes no completaron estudios postsecundarios.
“Entonces, en el caso de la cohorte mayor, el bachillerato era lo que se asociaba con mayor movilidad social. En el caso de la cohorte más joven, los estudios graduados son los que se asocian con mayor movilidad social. Contrario a lo que se piensa, cada vez se necesita mayor educación para poder obtener una mayor movilidad social”, sostuvo la doctora Eileen Segarra Alméstica.
También se señaló que la movilidad social continúa estando estrechamente vinculada a las oportunidades educativas desde etapas tempranas. El estudio encontró que haber asistido a escuelas privadas se relaciona con mayores probabilidades de movilidad social, lo que, según los investigadores, plantea retos importantes para el sistema público de enseñanza.
En ese contexto, se resaltó el papel histórico de la Universidad de Puerto Rico como una de las principales puertas de acceso a la educación superior para miles de estudiantes provenientes de comunidades trabajadoras y sectores de escasos recursos económicos. La institución ha servido durante décadas como un vehículo de movilidad social al ofrecer una educación accesible que ha permitido a generaciones de puertorriqueños alcanzar mejores oportunidades profesionales y económicas. Los hallazgos del estudio apuntan a la importancia de continuar fortaleciendo espacios educativos accesibles y de calidad, especialmente en un país marcado por altos niveles de pobreza y desigualdad social, donde el acceso a la educación superior continúa siendo determinante para ampliar oportunidades y reducir brechas sociales.
“Si queremos movilidad social en Puerto Rico, tenemos que trabajar con lo que es la educación, no solamente a nivel universitario, sino también a nivel de escuelas públicas”, indicó Caraballo Cueto, quien enfatizó la necesidad de fortalecer las oportunidades educativas para estudiantes provenientes de sectores de bajos ingresos.
Durante la presentación, se destacó que Puerto Rico continúa enfrentando altos niveles de pobreza y desigualdad económica, lo que convierte la movilidad social en un asunto de política pública prioritario. Además, insistieron en que los resultados contradicen discursos recientes que minimizan la importancia de la educación universitaria.
“Se ha puesto de moda el discurso de que la educación superior no es tan importante a la hora de generar ingresos, pero el estudio demuestra que sigue siendo un factor muy influyente”, afirmó Segarra Alméstica.
La investigación concluyó que la inversión en educación, desde las escuelas públicas hasta los estudios graduados universitarios, continúa siendo una herramienta clave para promover oportunidades de progreso económico y fortalecer la movilidad social en Puerto Rico.
